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Bandas de Hellfest 2026 por día


Estas son las bandas participantes en el festival francés que se celebrará en Clisson los ias HellFest Open Air 2026:

Cartel completo de Hellfest 2026


Ya ha salido el cartel completo (a falta de alguna banda) del festival francés que se celebrará en Clisson (francia) en su edicion 2026 Hellfest Open Air



Hellfest 2026 hace SOLD OUT!

 



El festival francés que celebra su próxima edicion los dias 18, 19, 20 y 21 de Junio ha agotado los tickets en pocos minutos tras su puesta a la venta sin haber anunciado aún ninguna de las bandas que compondrán el evento.
Cuando los festivales se hacen bien, la gente responde!!

Hellfest 2026 se celebrará del 18 al 21 de junio del próximo año.
Los pases de dias individuales saldrán a la venta en el primer trimestre de 2026.
Mas informacion en hellfest.fr


Cronica Hellfest 2025 DOMINGO 22 Junio


CYPPRESS HILL:

Hip hop callejero, guitarras pesadas y olor a pólvora verde en territorio extremo.

Hay conciertos que no deberían funcionar sobre el papel… y luego está Cypress Hill en el Hellfest, que directamente aplastan cualquier duda a base de bajos, actitud y memoria histórica. No vinieron a pedir permiso ni a jugar a la nostalgia amable: vinieron a ocupar terreno en uno de los festivales más metaleros del planeta y lo hicieron como solo una banda con tres décadas de calle puede hacerlo.

Desde el arranque ya se notaba que esto no iba a ser un show “crossover simpático”. El collage inicial —“There Goes the Neighbourhood / Seven Nation Army / Mr. Sandman / Enter Sandman”— fue un mensaje claro: sabemos dónde estamos y vamos a retorcerlo. Cuando cae Enter Sandman, el público metalero muerde el anzuelo sin ironía. Aquí no hay guiños blandos: hay apropiación y colmillo.

El DJ Lord intro es el encendido del motor. Y a partir de ahí, Cypress Hill entra en modo rodillo.

“I Wanna Get High” y “Cisco Kid” convierten el recinto en una nube densa donde conviven chalecos de parches, rastas, camisetas de Slayer y ojos rojos mirando al escenario con una sonrisa cómplice.

“Dr. Greenthumb” y “Hits From the Bong” caen como clásicos incontestables. No importa cuántas veces los hayas escuchado: en directo siguen teniendo peso, groove y mala intención. B-Real mantiene ese tono nasal que es marca registrada y Sen Dog dispara barras con la contundencia de alguien que nunca tuvo que demostrar nada.

El tramo medio es puro músculo:


“When the Shit Goes Down”, “Hand on the Pump”, “I Ain’t Goin’ Out Like That”, “A to the K” y “Cock the Hammer” funcionan casi como un set hardcore. Aquí el pogo ya no distingue géneros: es violencia rítmica compartida.

“Insane in the Brain” es el estallido absoluto. Si alguien pensaba que este tema estaba gastado, el Hellfest lo desmiente: miles de gargantas gritándolo como si fuese un himno thrash. Porque lo es. En espíritu, al menos.


Tras el solo de DJ y percusión, con scratches quirúrgicos y ritmo tribal, llega el momento de recordar de dónde viene todo esto.

“The Choice Is Yours” (snippet de Black Sheep) es respeto a la vieja escuela.

“How I Could Just Kill a Man” vuelve a poner el puño en alto.

Y entonces… la bomba:

“Bombtrack” de Rage Against the Machine. No como chiste, no como cover simpático, sino como acto político y sonoro. El público lo recibe como propio porque lo es: Rage es familia, y Cypress lo sabe.

El cierre es puro statement:

“Can’t Get the Best of Me”, “(Rock) Superstar” —con todo el veneno contra la industria intacto— y “Jump Around”, que convierte Clisson en un terremoto colectivo. Sí, House of Pain, sí, cliché… pero dime tú si no saltaste.


Conclusión:

Cypress Hill no fue una rareza en el Hellfest 2025. Fue una lección.

Una demostración de que el metal extremo y el hip hop más callejero comparten ADN: rabia, ritmo, confrontación y verdad.

No vinieron a ser “los raperos del cartel”. Vinieron a recordarle al metal de dónde sale la actitud.

Y el Hellfest, esta vez, olió a hierba, sudor y revolución.


Setlist:

There Goes the Neighbourhood / Seven Nation Army / Mr. Sandman / Enter Sandman

(DJ Lord intro)

I Wanna Get High / Cisco Kid

Dr. Greenthumb

Hits From the Bong

When the Shit Goes Down

Hand on the Pump

I Ain't Goin' Out Like That

A to the K

Cock the Hammer

Insane in the Brain

DJ and Percussion Solo

The Choice Is Yours

(Black Sheep cover) (Snippet)

How I Could Just Kill a Man

Bombtrack

(Rage Against the Machine cover)

Can't Get the Best of Me

(Rock) Superstar

Jump Around



GUTALAX:

Grindcore escatológico, flotadores hinchables y la derrota definitiva del buen gusto.

Hay bandas que llegan al Hellfest con discos nuevos, discursos solemnes o producción de guerra.

Gutalax llega con papel higiénico, disfraces ridículos y una misión clara: convertir el festival más extremo de Europa en un retrete colectivo. Y lo logran. Sin discusión.

Desde que suena “Assmeralda”, el escenario deja de ser un escenario y pasa a ser una fiesta absurda, marrana y gloriosamente estúpida. El público ya está entregado: flotadores volando, gente disfrazada de váter, monos hinchables, y esa sensación de que aquí no ha venido nadie a tomarse nada en serio… excepto la brutalidad.

“Nosím místo ponožky kousek svojí předkožky” y “Shit of It All” confirman lo evidente: Gutalax no toca grindcore, dispara ráfagas de mierda sonora a una velocidad obscena. Batería como ametralladora, guitarras como una licuadora rota y voces que parecen salir directamente de una alcantarilla checa.

“Buttman” es ya el punto de no retorno. El pogo se transforma en un carnaval grotesco, donde metaleros con camisetas de Mayhem chocan contra tipos vestidos de excremento gigante. Y nadie se ríe de Gutalax; todo el mundo se ríe con Gutalax.


Entonces llega el momento mágico:

“Celebration” de Kool & the Gang. Sí. En el Hellfest. Con Gutalax.

Y funciona. Porque cuando miles de personas corean un tema disco entre blast beats imaginarios, entiendes que este festival también va de romper normas.

El tramo central es una sucesión de títulos que parecen escritos por un niño poseído por Napalm Death:

“Šoustání prdele za slunné neděle”, “Robocock”, “Satan’s Arrival”, “Kocourek Mourek podráždil si šourek”.

No importa si entiendes checo o no: el lenguaje aquí es el ritmo y el asco.

“Diarrhero” y “Vaginapocalypse” son picos de violencia grind sin anestesia. Cortos, salvajes, directos al estómago. Gutalax puede parecer un chiste, pero tocan como una apisonadora. No hay ironía musical: el respeto al género es total, aunque la temática sea puro retrete.

“Fart and Furious” desata otra tormenta de cuerpos volando, seguido del intro de “King Cock”, que es básicamente una fanfarria para el desastre.

“Total Rectal” y “Shitbusters” suenan como si Carcass hubiera decidido perder completamente la cabeza y cambiar los bisturís por laxantes.

“Strejda Donald” mantiene el delirio y prepara el terreno para el cierre perfecto:

“I’m So Excited”.Sí. The Pointer Sisters.Sí. Grindcore.Sí. Funciona.Y sí: el Hellfest entero salta como si acabara de aceptar que el metal extremo también puede ser una payasada sin perder ni un gramo de potencia.


Conclusión:

Gutalax no vino a tocar el mejor concierto del Hellfest 2025.

Vino a tocar el más liberador.

En un festival cargado de solemnidad, fuego, muerte y épica, Gutalax recordó algo esencial:

el metal extremo también nació para reírse, provocar y ensuciarlo todo.

Salimos cubiertos de sudor, cerveza… y dignidad perdida.

Y fue maravilloso.

Setlist::

Assmeralda

Nosím místo ponožky kousek svojí předkožky

Shit of It All

Buttman

Celebration (Kool & the Gang song)

Šoustání prdele za slunné neděle

Robocock

Satan's Arrival (Revolt Production Music song)

Kocourek Mourek podráždil si šourek

Diarrhero

Vaginapocalypse

Fart and Furious

King Cock (Intro sample)

Total Rectal

Shitbusters

Strejda Donald

I'm So Excited







LINKIN PARK:

Memoria, herida abierta y catarsis colectiva bajo el fuego del metal.

Había una tensión extraña en el aire antes de que empezara el concierto de Linkin Park en el Hellfest 2025. No la tensión del escepticismo fácil, sino algo más denso: expectativa mezclada con respeto, con esa pregunta que nadie decía en voz alta pero que flotaba sobre Clisson como una nube pesada. ¿Cómo suena Linkin Park aquí, ahora, en este contexto, después de todo?

La respuesta llega sin rodeos.

“Somewhere I Belong” abre el set y el festival entero canta como si estuviera cerrando una herida antigua. No hay fuegos artificiales innecesarios, no hay exceso: hay emoción contenida y un sonido sorprendentemente robusto para un escenario acostumbrado a riffs más extremos.


“Lying From You” y “From the Inside” empujan el show hacia el terreno del nu metal más agresivo. Las guitarras pesan más de lo que muchos recordaban y el público del Hellfest —que no regala nada— responde con puños en alto y pogos discretos pero sinceros.

La primera sorpresa llega con “The Emptiness Machine”. Tema nuevo, recepción inmediata. No suena a experimento forzado ni a nostalgia reciclada: suena a banda viva, con intención de seguir hablando desde la oscuridad, no de vivir solo de ella.

El concierto se estructura en actos, casi como si fuera una obra emocional.

En el Act II, con “Creation Intro A” y “The Catalyst”, el tono se vuelve más épico, más atmosférico. “Burn It Down” y “Two Faced” refuerzan esa dualidad tan Linkin Park: electrónica y metal, fragilidad y rabia, luz y colapso.

“Waiting for the End” es uno de los momentos más intensos de la noche. No por la violencia, sino por la comunión absoluta. Miles de personas cantando un tema que, en este contexto, suena más a despedida que nunca.

“Up From the Bottom” mantiene el pulso emocional antes de que “One Step Closer” devuelva al público al terreno físico, al grito primal, al origen.


El Act III es el corazón del concierto.

“Break/Collapse”, “Lost” y “Overflow” se sienten casi confesionales. No hay discursos largos, no hay explicaciones: la música hace el trabajo pesado.

“What I’ve Done” y “Numb” son recibidas como himnos generacionales. No importa cuántas veces los hayas escuchado; aquí pesan distinto.


“In the End” convierte el Hellfest en un coro masivo. No es un momento épico al uso: es una aceptación colectiva.

Y entonces “Faint” estalla con una energía que demuestra que Linkin Park, cuando aprieta, sigue siendo una banda de impacto.

El encore no baja el listón.

“Papercut” y “A Place for My Head” conectan directamente con el público más metalero, recordando que Linkin Park siempre tuvo más colmillo del que muchos quisieron admitir.

“Heavy Is the Crown” refuerza esa idea: el peso del legado, del nombre, de seguir adelante.

Y “Bleed It Out” cierra como debe cerrarse un concierto aquí: sudor, gritos, saltos y liberación.

Conclusión:

Linkin Park no vino al Hellfest 2025 a demostrar que son “lo bastante metal”.

Vino a demostrar algo más difícil: que la emoción también puede ser pesada, que el dolor compartido puede sonar tan fuerte como cualquier distorsión extrema.

No fue el concierto más brutal del festival.

Fue, probablemente, uno de los más humanos.

Setlist:

Somewhere I Belong

Lying From You

From the Inside

The Emptiness Machine

Act II

Creation Intro A

The Catalyst

Burn It Down

Two Faced

Waiting for the End

Up From the Bottom

One Step Closer

Act III

Break/Collapse

Lost

Overflow

What I've Done

Numb

In the End

Faint

Encore:

Resolution Intro A

Papercut

A Place for My Head

Heavy Is the Crown

Bleed It Out







WALLS OF JERICHO:

Hardcore sin maquillaje, puños en alto y la vieja escuela pasando por encima de todo.

En un Hellfest cada vez más grande, más diverso y más espectacular, hay conciertos que funcionan como recordatorio. Recordatorio de por qué el hardcore sigue siendo peligroso cuando se hace bien.

Walls of Jericho no vino a adornar el cartel ni a posar para la foto: vino a arrancar cabezas a ras de suelo.

Desde el primer segundo con “The American Dream”, el escenario se convierte en una zona de impacto. No hay intros largas ni ambientaciones épicas: hay gritos, riffs cortantes y una tensión física que se siente en el pecho. Candace Kucsulain entra como un huracán, dominando el escenario con esa mezcla de rabia, control y presencia que solo tienen las voces que han sangrado este género durante años.


“A Trigger Full of Promises” y “I Know Hollywood and You Ain’t It” caen como ladrillos. El sonido es seco, directo, sin adornos. El público responde como debe: circle pit violento, stage diving constante y una sensación clara de que aquí nadie está mirando el móvil.

Con “All Hail the Dead” y “There’s No I in Fuck You”, Walls of Jericho demuestra que su mensaje sigue intacto. Hardcore politizado, confrontacional, sin moralejas suaves. Candace no predica: escupe verdades mientras la banda aprieta con una precisión demoledora.


“A Little Piece of Me” y “No One Can Save You From Yourself” bajan ligeramente el tempo, pero no la intensidad. Son momentos de tensión emocional, de letra y peso, donde el Hellfest se siente menos festival y más sótano sudoroso.

“Forever Militant” es uno de los picos del concierto. Himno absoluto. El público lo corea como si fuera un manifiesto.

“Why Father” y “A Day and a Thousand Years” mantienen el filo, con un groove aplastante que demuestra por qué esta banda siempre ha tenido un pie en el metal sin perder el espíritu hardcore.


La recta final es un asalto frontal:

“Feeding Frenzy”, “Reign Supreme” y “Relentless” suenan como una declaración de intenciones. No hay nostalgia cómoda aquí: hay vigencia.

“Playing Soldier Again” vuelve a cargar el contenido político, sin discursos, solo con impacto.

Y el cierre con “Revival Never Goes Out of Style” no podría ser más apropiado. No es solo un título: es una afirmación. El hardcore no necesita reinventarse cuando sigue funcionando así de crudo.

Conclusión:

Walls of Jericho dio uno de los conciertos más físicos y honestos del Hellfest 2025.

Sin pirotecnia, sin poses, sin concesiones.

En medio de un festival gigantesco, recordaron algo esencial:

el hardcore no se mira, se sobrevive.

Setlist:

The American Dream

A Trigger Full of Promises

I Know Hollywood and You Ain't It

All Hail the Dead

There's No I in Fuck You

A Little Piece of Me

No One Can Save You From Yourself

Forever Militant

Why Father

A Day and a Thousand Years

Feeding Frenzy

Reign Supreme

Relentless

Playing Soldier Again

Revival Never Goes Out of Style









Cronica Hellfest 2025 SABADO 21 Junio

DREAM THEATER:

Virtuosismo sin concesiones en territorio hostil (y conquistado).

Hay bandas que llegan al Hellfest como depredadores naturales, y otras que lo hacen como intrusos teóricos… hasta que empiezan a tocar. Dream Theater pertenece a esa segunda categoría. Prog metal en un festival dominado por el riff primario, el blast beat y la catarsis directa. Sobre el papel, riesgo. En la práctica: una clase magistral que obliga a escuchar.

Abren con “Night Terror”, tema reciente, oscuro y musculoso, que funciona como carta de presentación perfecta para este contexto. No hay florituras innecesarias: hay peso, tensión rítmica y una banda sonando quirúrgicamente afilada. Desde el primer compás queda claro que Dream Theater no ha venido a suavizar su propuesta para encajar: ha venido a imponer su lenguaje.


El salto a Metropolis Pt. 2 con “Strange Déjà Vu” y “Fatal Tragedy” es un regalo para los fieles, pero también una prueba de fuego ante un público menos paciente. Y sorprendentemente, funciona. El Hellfest escucha. No hay pogo masivo, pero sí atención absoluta. John Petrucci se mueve entre riffs pesados y solos milimétricos con una naturalidad insultante, mientras Jordan Rudess teje capas que elevan el conjunto sin perder agresividad.

“Panic Attack” es el punto de conexión total. Técnica extrema con pulso casi thrash, batería inhumana y un estribillo que entra incluso en oídos no prog. Aquí el público reacciona con fuerza: cabezas moviéndose, puños en alto, respeto ganado.


“The Enemy Inside” y “Midnight Messiah” refuerzan la cara más contemporánea y directa de la banda. Menos viaje cósmico, más golpe seco. El sonido es potente, especialmente el bajo y la batería, que empujan cada cambio de compás con una precisión que roza lo antinatural.

Con “Peruvian Skies” llega el momento atmosférico, casi introspectivo, que demuestra que Dream Theater también sabe crear tensión sin velocidad. La transición hacia “As I Am” es perfecta: de la contención al riff puro. Uno de los momentos más pesados del set, con Petrucci soltando fuego y el público respondiendo como ante un headliner de metal clásico.

El cierre con “Pull Me Under” es inevitable y necesario. Puede que esté gastada para algunos, pero en este contexto funciona como síntesis: técnica, melodía y peso. Clisson canta, quizás no con devoción prog, pero sí con reconocimiento.


Conclusión:

Dream Theater no dio el concierto más visceral del Hellfest 2025.

Dio, probablemente, el más exigente.

En un festival donde manda el impacto inmediato, demostraron que la complejidad también puede ser pesada, y que el virtuosismo, cuando está al servicio del metal, no es elitismo: es otra forma de violencia sonora.

Setlist:

Night Terror

Act I: Scene Two: II. Strange Déjà Vu

Act I: Scene Three: II. Fatal Tragedy

Panic Attack

The Enemy Inside

Midnight Messiah

Peruvian Skies

As I Am

Pull Me Under




JUDAS PRIEST:

Acero eterno, cuero en llamas y el manual definitivo del heavy metal.

Hay bandas que encabezan el Hellfest por trayectoria.

Judas Priest lo hace por autoridad. No vienen como reliquia, ni como homenaje a sí mismos: vienen como los arquitectos del heavy metal, dispuestos a recordar —otra vez, por si alguien lo olvidó— quién escribió las reglas.


Desde el primer disparo de “All Guns Blazing”, el festival se transforma en una zona de guerra. Es un inicio sin piedad, rápido, afilado, con guitarras gemelas cortando el aire y Rob Halford entrando como un general veterano que aún sabe cómo liderar la carga. No hay calentamiento: Priest entra a matar.

“Hell Patrol” mantiene el pulso alto, demostrando que el material más agresivo de su discografía sigue siendo una apisonadora en directo. Y cuando llegan “You’ve Got Another Thing Comin’” y “Breaking the Law”, el Hellfest entero se rinde. Himnos universales, coreados por metaleros de todas las generaciones, sin ironía ni cansancio.


El set se vuelve más oscuro con “A Touch of Evil” y “Night Crawler”. Aquí Priest saca colmillo, atmósfera y peso. Halford juega con las sombras, la banda aprieta el groove y el público responde con silencio atento y explosiones puntuales de euforia. Metal clásico, sí, pero con mala intención intacta.

“Battle Hymn” y “One Shot at Glory” refuerzan el lado épico. No es épica grandilocuente: es épica de acero, de riffs que suenan a martillo y estribillos que levantan puños. “Gates of Hell” introduce la etapa más reciente, y lo hace con dignidad: suena actual, pesada y perfectamente integrada en el set.

El tramo central es puro manual de supervivencia metalera:

“Between the Hammer and the Anvil” cae como una losa, con ese riff mecánico que parece diseñado para una fábrica infernal.

“The Serpent and the King” y “Giants in the Sky” demuestran que Judas Priest no vive solo del pasado. Siguen componiendo canciones con músculo, melodía y ese ADN inconfundible que nadie ha logrado copiar del todo.


Y entonces llega “Painkiller”. El momento. La prueba final. Cuando el doble bombo arranca y Halford sube a registros inhumanos, el Hellfest explota. No importa cuántos años tenga la canción o la banda: esto sigue siendo una prueba de resistencia. Y la superan sin pestañear.

El encore es puro ritual.

“Hell Bent for Leather”, con la estética clásica, el ritmo de motocicleta y el espíritu rebelde intacto.


Y “Living After Midnight” cerrando como debe cerrarse: celebración, sudor, sonrisas y la certeza de haber presenciado algo fundacional.


Conclusión:

Judas Priest no dio un concierto nostálgico en el Hellfest 2025.

Dio una lección de permanencia.

El heavy metal no envejece cuando se toca con convicción, con fuego y con respeto por su propia historia.

Y esta noche, en Clisson, el acero seguía ardiendo.

Setlist:

All Guns Blazing

Hell Patrol

You've Got Another Thing Comin'

Breaking the Law

A Touch of Evil

Night Crawler

Battle Hymn

One Shot at Glory

Gates of Hell

Between the Hammer and the Anvil

The Serpent and the King

Giants in the Sky

Painkiller

Encore:

Hell Bent for Leather

Living After Midnight





ROSS THE BOSS:

El trueno original del heavy épico, sin filtros ni concesiones.

En un festival mastodóntico como el Hellfest, lleno de pantallas gigantes y producciones descomunales, hay conciertos que funcionan como acto de fe. Ross the Boss no necesita fuegos ni artificios: necesita riffs, actitud y memoria histórica. Y con eso basta para levantar un templo de acero en mitad de Clisson.


Desde el primer acorde de “Blood of the Kings”, queda claro que aquí no hay revisionismo ni reinterpretaciones modernas. Esto es Manowar en estado primigenio, tocado por una de las manos que ayudó a forjarlo. El sonido es crudo, directo, casi old-school hasta el hueso, y el público —chalecos de cuero, puños en alto, miradas cómplices— lo recibe como se recibe a un viejo guerrero.

“Sign of the Hammer” y “Kill With Power” caen como martillazos. No hay ironía, no hay distancia: hay convicción absoluta. Ross Friedman toca estos riffs como si nunca hubieran dejado de ser actuales, y la banda responde con músculo y respeto, sin intentar modernizar lo que no lo necesita.


Con “Fighting the World” y “Black Wind, Fire and Steel”, el concierto entra en territorio puramente épico. Aquí el Hellfest se transforma en un campo de batalla imaginario, donde miles de metaleros corean letras que hablan de honor, fuerza y hermandad. Puede sonar anacrónico para algunos; para otros, es la esencia misma del heavy metal.

“Kings of Metal” es recibida como lo que es: un himno inmortal. No importa que no esté Manowar al completo en el escenario; el espíritu está ahí, vivo, rugiendo en cada estribillo. “Battle Hymn” refuerza esa sensación de ritual colectivo, de canción que no se escucha: se jura.

El cierre con “Hail and Kill” es puro exceso metálico. Rápida, agresiva, directa al cuello. El público responde con una última descarga de energía, conscientes de estar presenciando algo más que un concierto: una reivindicación.


Conclusión:

Ross the Boss no vino al Hellfest 2025 a competir con nadie.

Vino a recordar de dónde viene el heavy metal épico, antes de la caricatura, antes del marketing, cuando todo se basaba en riffs y actitud.

Puede que no haya sido el concierto más técnico, ni el más moderno, ni el más espectacular.

Pero fue uno de los más auténticos.

Y e un festival como este, eso vale oro… o mejor dicho: acero.

Setlist:

Blood of the Kings

Sign of the Hammer

Kill With Power

Fighting the World

Black Wind, Fire and Steel

Kings of Metal

Battle Hymn

Hail and Kill




SAVATAGE:

Teatro, tragedia y heavy metal con alma.

Hay regresos que se celebran y otros que se sienten. El de Savatage en el Hellfest 2025 pertenece claramente a la segunda categoría. No fue solo un concierto: fue una evocación, un recordatorio de que el heavy metal también puede ser dramático, elegante y profundamente emocional sin perder un ápice de potencia.


Desde los primeros compases de “The Ocean”, el ambiente cambia. El sonido es envolvente, casi cinematográfico, y el público —muchos con lágrimas contenidas, otros simplemente en silencio reverencial— entiende que esto no va a ser un show de impacto inmediato. Esto va de atmósfera y narrativa.

“Welcome” y “Jesus Saves” introducen el lado más combativo de Savatage. Riffs afilados, coros poderosos y esa mezcla única de heavy metal clásico con teatralidad oscura. No hay exageración visual: la música lo ocupa todo.


“Strange Wings” es uno de los primeros momentos realmente especiales de la noche. El Hellfest se convierte en un coro masivo, pero sin desmadre: con respeto. Aquí se canta con el pecho, no con el cuello.

Con “Handful of Rain” y “Chance”, el concierto entra en una fase más introspectiva. Son canciones que no buscan el golpe directo, sino conectar emocionalmente, y funcionan. El público escucha, asimila, acompaña.

“Gutter Ballet” es, sencillamente, majestuosa. Una de esas canciones que definen a una banda y que en directo adquiere una dimensión casi litúrgica. El silencio entre frases dice tanto como los aplausos.

“Edge of Thorns” devuelve parte de la energía más rockera y directa, sin romper el tono solemne del concierto. “Believe” es el punto más delicado de la noche. Aquí la emoción es tangible, especialmente para quienes conocen la historia detrás de la banda. No hay palabras de más: la canción habla sola.


El tramo final aprieta con “Power of the Night”, recordando que Savatage también sabe ser duro y veloz cuando quiere. Y el cierre con “Hall of the Mountain King” es apoteósico: épico, teatral, perfecto. El Hellfest canta, salta y celebra, consciente de estar despidiendo algo irrepetible.

Conclusión:

Savatage no dio un concierto pensado para conquistar a nuevos públicos a base de impacto.

Dio un concierto para reafirmar su legado.

En un festival dominado por la brutalidad y el volumen, Savatage recordó que el heavy metal también puede ser arte dramático, emoción pura y memoria viva.

Y durante una hora, Clisson no fue un festival:

fue un escenario de ópera metálica.

Setlist:

The Ocean

Welcome

Jesus Saves

Strange Wings

Handful of Rain

Chance

Gutter Ballet

Edge of Thorns

Believe

Power of the Night

Hall of the Mountain King









Cronica Hellfest 2025 VIERNES 20 Junio

3 INCHES OF BLOOD:

Espadas, escudos y heavy metal con sabor a fantasía brutal.

El Hellfest 2025 tuvo un momento en que la fantasía y el metal se abrazaron como pocas veces: 3 Inches of Blood subió al escenario y, desde el primer acorde de “Upon the Boiling Sea I: Fear on the Bridge”, Clisson dejó de ser un festival para convertirse en un campo de batalla épico. No es exageración: los riffs cortan como acero, los coros suenan a himnos guerreros y el público responde con puños al aire, gritos de guerra y saltos coordinados.


“Battles and Brotherhood” y “God of the Cold White Silence” muestran la fuerza de la banda en su máxima expresión. Cada guitarra parece un espadazo; la batería y el bajo martillean como tambores de guerra, mientras los dos vocalistas intercambian growls y gritos épicos que elevan la narrativa de cada canción. Esto no es metal moderno: esto es heavy metal medievalizado, directo y sin concesiones.

El punto álgido llega con “Destroy the Orcs” y “Call of the Hammer”, que literalmente convierten el pit en un ejército rugiendo. Los asistentes no solo escuchan, participan: los coros se corean como si fueran parte de la banda. Cada tema es una historia de fantasía en vivo, y el público se siente protagonista de la batalla.

“Trial of Champions” y “Night Marauders” mantienen la intensidad, mientras “Forest King” añade un toque más melódico sin perder el filo. Es el tipo de concierto donde el virtuosismo se mezcla con la teatralidad sin que nunca parezca forzado: todo es épico, todo es metal.

El encore, con “Deadly Sinners” y “The Goatriders Horde”, cierra el show con un broche de oro: riffs veloces, coros imposibles de ignorar y una sensación de haber participado en un ritual guerrero de metal puro. Cuando cae el último acorde, quedan los ecos de espadas imaginarias, gritos de victoria y sudor por todas partes.


Conclusión:

3 Inches of Blood no vino al Hellfest 2025 a tocar canciones: vino a construir un universo de guerra y gloria sobre el escenario.

En un festival dominado por riffs pesados y brutalidad, demostraron que el metal épico y guerrero todavía tiene un lugar privilegiado.

Clisson se marchó con la sensación de haber sido saqueado por la fantasía y conquistado por el acero.

Setlist:

Upon the Boiling Sea I: Fear on the Bridge

Battles and Brotherhood

God of the Cold White Silence

Destroy the Orcs

Call of the Hammer

Trial of Champions

Night Marauders

Forest King

Encore:

Deadly Sinners

The Goatriders Horde




NERVOSA:

Furia femenina, velocidad extrema y thrash que no perdona.

En el Hellfest 2025 hubo un momento en que Clisson dejó de ser un festival para convertirse en un torbellino de pura agresión, y ese momento se llama Nervosa. Desde que “Seed of Death” estalló en los altavoces, quedó claro que la banda brasileña no estaba allí para negociar: cada golpe de batería, cada riff y cada grito estaba diseñado para derribar muros imaginarios.


“Death!” y “Kill the Silence” suben la temperatura al instante. La sección rítmica es un martillo neumático, mientras Prika Amaral y Mia Wallace se encargan de que los riffs corten como cuchillas y que los coros exploten como detonaciones. El pit no tarda en formar un remolino constante de energía y violencia controlada: nadie está quieto, nadie respira tranquilo.

“Perpetual Chaos” y “Venomous” son la prueba definitiva de que Nervosa no solo toca rápido: toca con precisión quirúrgica. Cada cambio de compás, cada acelerón de batería y cada línea de bajo están sincronizados para aplastar, y el público lo percibe. Es thrash puro, sin adornos, sin concesiones.


Con “Masked Betrayer” y “Under Ruins”, el set gana matices. Hay momentos de tensión, de construcción antes de la explosión, y la banda maneja esos altibajos con la confianza de quien sabe que cada nota puede incendiar el escenario. Cuando suena “Jailbreak”, el Hellfest entero corea el clásico con reverencia, pero sin perder la violencia que caracteriza al resto del show.


“Guided by Evil” y “Endless Ambition” cierran el concierto como debe cerrarse: a toda velocidad, con rabia y con el público completamente exhausto. Nervosa no deja espacio para la complacencia: sales del pit con el corazón martillando y los brazos temblando, preguntándote cómo alguien puede tocar tan rápido y tan pesado y, al mismo tiempo, sonar completamente en control.

Conclusión:

Nervosa no vino al Hellfest 2025 a hacer amigos.

Vino a recordar que el thrash extremo todavía tiene reinas que gobiernan con puño de hierro.

Fuerza, técnica y furia concentrada en menos de una hora: Clisson se rindió ante Nervosa, y lo hizo gritando.

Setlist:

Seed of Death

Death!

Kill the Silence

Perpetual Chaos

Venomous

Masked Betrayer

Under Ruins

Jailbreak

Guided by Evil

Endless Ambition




SACRED REICH:

Thrash clásico con mensaje, rabia intacta y puño en alto.

Si el Hellfest 2025 tenía que demostrar que el thrash old-school sigue vivo y contundente, Sacred Reich se encargó de dejarlo grabado a fuego. Desde que el riff de “The American Way” cortó el aire, quedó claro que Phil Rind y compañía no venían a hacer turismo: venían a recordar que el thrash no solo es velocidad, sino actitud y contenido.


“Divide & Conquer” y “Death Squad” hicieron saltar el pit como si fuera un solo organismo. La sección rítmica es apisonadora, los riffs de Wiley arrean golpes como martillos, y Rind no solo canta, sino que escupe cada palabra con convicción y rabia, consciente de que cada tema tiene un mensaje detrás de la velocidad.

Con “Love…Hate” y “Salvation”, el concierto gana matices: no es solo thrash, es thrash con propósito. El público no solo hace circle pits y stage dives, también corea letras que cuestionan y provocan. “One Nation” y “Who’s to Blame” son himnos que encajan perfecto en el contexto actual, y la banda lo sabe: el tiempo no ha pasado por su relevancia social.

“Independent” y “Manifest Reality” muestran al thrash más puro, sin adornos, directo y demoledor. Cada compás es una descarga de adrenalina y energía concentrada, y la química entre banda y público es total: Clisson no solo aplaude, golpea el aire al ritmo de los riffs.

Y entonces llega el momento clásico: “Ignorance”, seguido del homenaje inevitable a Black Sabbath con “War Pigs”. La versión no es un simple cover: es una reinterpretación cargada de rabia thrash, rápida, pesada y con un filo que hace que la audiencia lo viva como propio.

El cierre con “Surf Nicaragua” es una bomba final, explosiva y acelerada, que deja al público exhausto pero completamente eufórico. No hay nostalgia vacía: hay thrash que sigue funcionando, con relevancia, fuerza y corazón.


Conclusión:

Sacred Reich en el Hellfest 2025 no vino a mirar atrás: vino a demostrar que el thrash político y contundente sigue vivo, y que la banda que lo creó sigue teniendo energía, convicción y hambre de guerra.

Puños en alto, sudor y riffs que golpean directo al pecho: Clisson se rindió ante Sacred Reich, y lo hizo gritando, saltando y con la rabia intacta.

Setlist:

The American Way

Divide & Conquer

Death Squad

Love...Hate

Salvation

One Nation

Who's to Blame

Independent

Manifest Reality

Ignorance

War Pigs

Black Sabbath cover)

Surf Nicaragua




TANKARD:

Thrash, cerveza y risas aseguradas.

Si el Hellfest 2025 necesitaba un respiro entre la brutalidad y la solemnidad del metal extremo, Tankard lo ofreció con una sola consigna: más rápido, más fuerte y más borracho. Desde el primer riff de “One Foot in the Grave”, quedó claro que el escenario no era un lugar para la sutileza: era un pub alemán trasladado a Clisson, con riffs como jarras de cerveza volando directo al pit.

“The Morning After” y “Ex-Fluencer” son pura energía thrash, irreverente y directa, con Andreas “Gerre” Geremia al frente comandando al público como un maestro cervecero loco. Cada canción es una fiesta: riffs rápidos, batería que no da tregua y letras que invitan a reír, saltar y cantar con un vaso imaginario en la mano.


El momento clave llega con “Need Money for Beer”, himno absoluto de la filosofía Tankard: no importa la técnica, la velocidad ni el virtuosismo; importa pasarlo bien y beber cerveza mientras el metal ruge. El público responde de inmediato: circle pits improvisados, puños al aire y coros que retumban más que cualquier doble bombo.


“Rules for Fools”, “Die With a Beer in Your Hand” y “Chemical Invasion” mantienen la intensidad: aquí el thrash es puro, divertido, irreverente y devastador a la vez. Tankard no busca épica ni drama: busca diversión, y lo hace con riffs que podrían derribar paredes y breakdowns que parecen jarras estrellándose contra el suelo.

“Zombie Attack”, “Beerbarians” y “A Girl Called Cerveza” son pura celebración, con el público completamente entregado. Gerre lanza bromas, invita a cantar y, por un momento, Clisson se convierte en la taberna más ruidosa de Europa. El cierre con (Empty) Tankard es la guinda: breve, violento y perfectamente irónico, dejando claro que Tankard siempre termina con una última ronda.


Conclusión:

Tankard en el Hellfest 2025 no vino a dar un concierto serio: vino a recordar que el thrash también puede ser diversión desmedida y cerveza derramada en el pit.

Entre riffs veloces, risas y headbanging etílico, Clisson aprendió una lección fundamental: con Tankard, el metal siempre sabe mejor con un vaso en la mano y sin tomárselo demasiado en serio.

Setlist:

One Foot in the Grave

The Morning After

Ex-Fluencer

Need Money for Beer

Rules for Fools

Die With a Beer in Your Hand

Chemical Invasion

Zombie Attack

Beerbarians

A Girl Called Cerveza

(Empty) Tankard












Cronica Hellfest 2025 JUEVES 19 Junio

AIRBOURNE:

Rock and roll a pelo, sin frenos ni cerebro.

Hay bandas que llegan al Hellfest con discursos conceptuales, pantallas gigantes y setlists calculados al milímetro.

Airbourne llega con una sola idea: tocar más fuerte, más rápido y más alto que ayer. Y punto.

Desde que arranca “Ready to Rock”, el festival entiende el trato. Esto no va de sutileza ni de evolución artística: va de rock and roll en línea recta, cerveza volando, riffs con ADN AC/DC y una energía que no da respiro.


“Too Much, Too Young, Too Fast” y “Breakin’ Outta Hell” caen como gasolina al fuego. Joel O’Keeffe es un torbellino descontrolado, trepando, corriendo, gritando con la guitarra colgada como si el escenario no fuera suficiente para contenerlo. El sonido es crudo, directo, sin maquillaje: todo al rojo.

Con “Back in the Game” y “Girls in Black”, Airbourne entra en modo himno. No hay canciones largas ni giros inesperados: hay estribillos que se corean a la primera y riffs que parecen diseñados para levantar puños. El Hellfest responde como debe: saltos, sonrisas, sudor y cero postureo.


“Gutsy” y “Live It Up” mantienen la intensidad sin bajar el pie del acelerador. No hay bajones, no hay pausas. Es una embestida constante, como un bolo de bar llevado a escala festival sin perder su espíritu salvaje.

Y el cierre con “Runnin’ Wild” es exactamente lo que promete el título. Caos controlado, última descarga de adrenalina y la sensación de haber asistido a algo tan simple como efectivo: rock duro tocado con convicción.

Conclusión:

Airbourne no reinventó nada en el Hellfest 2025.

Y eso es precisamente lo que lo hizo funcionar.

En medio de bandas épicas, técnicas o extremas, Airbourne recordó que el metal y el hard rock también nacieron para pasarlo bien, sudar y no pensar demasiado.


Setlist:

Ready to Rock

Too Much, Too Young, Too Fast

Breakin' Outta Hell

Back in the Game

Girls in Black

Gutsy

Live It Up

Runnin' Wild






ELECTRIC CALLBOY:

Si alguien esperaba un concierto típico de metal en el Hellfest, Electric Callboy se encargó de romper todas las expectativas. Desde que suena “Elevator Operator”, queda claro que esto no es un show serio ni solemne: es un festival dentro del festival, una montaña rusa de sintetizadores, riffs afilados y humor absurdo que convoca a toda una nueva generación de metaleros-nintendos y headbangers híbridos.

“MC Thunder II” y “Spaceman” funcionan como pistolas de confeti sónico. La mezcla de electrónica furiosa con breakdowns metalcore deja al público balanceándose entre el pogo y movimientos coreográficos improvisados. El Hellfest, saturado de metal extremo y classic heavy, se convierte por momentos en una rave disfrazada de pit.

El primer gran estallido llega con “Hypa Hypa”. Gritos, saltos sincronizados y manos al aire; la banda juega con su propia viralidad, y el público se entrega como si fueran participantes de un videoclip interactivo. Cada riff y drop electrónico está acompañado de pantallas y luces que parecen sacadas de un arcade futurista.

Temas como “Revery” y “Everytime We Touch” muestran el lado más melódico y bailable, mientras que “Pump It” y “Hurrikan” vuelven a pisar el acelerador. Aquí no hay sutileza: todo es exagerado, intencionalmente over the top, y funciona porque la banda sabe cómo mantener la energía sin que decaiga ni un segundo.


“Mindreader” y el primer MC Thunder preparan el terreno para un cierre explosivo con “RATATATA”, “Tekkno Train” y “We Got the Moves”. La mezcla de metalcore, electrónica y humor absurdo convierte el escenario en un simulacro de parque de atracciones sónico: luces que giran, gente saltando, gritos, puños y pasos coreografiados improvisados por miles de fans.


Conclusión:

Electric Callboy no vino al Hellfest 2025 a complacer a los puristas del metal.

Vino a recordar que el metal también puede ser fiesta, meme y rave sin perder su brutalidad sonora.

Es ruidoso, es exagerado, es absurdo… y, sorprendentemente, funciona.

Clisson nunca había visto tanto headbanging y coreografía sincronizada al mismo tiempo.

Setlist:

Elevator Operator

MC Thunder II

Spaceman

Still Waiting

Hypa Hypa

Revery

Everytime We Touch

Pump It

Hurrikan

Mindreader

MC Thunder

RATATATA

Tekkno Train

We Got the Moves







JINJER:

Metal moderno con garra, técnica insana y una fuerza que no perdona.

El Hellfest siempre tiene su cuota de golpes de realidad, y el de Jinjer en 2025 fue uno de ellos. Desde el primer acorde de “On the Top”, queda claro que esta banda ucraniana no juega. Tatiana Shmayluk domina el escenario con una autoridad que corta la respiración: growls que podrían romper paredes, registros limpios que parecen levitar sobre riffs imposibles y un control absoluto del público desde el primer segundo.

“Duél” y “Green Serpent” suben la intensidad hasta el techo. La sección rítmica es una máquina de precisión quirúrgica: el bajo de Eugene y la batería de Vladislav parecen sincronizados con el pulso del festival mismo, mientras los riffs de guitarra se retuercen como serpientes eléctricas sobre el escenario. Aquí el pogo se mezcla con cabeceo técnico; nadie se salva de la intensidad.

“Fast Draw” y “Vortex” muestran la capacidad de Jinjer para combinar groove y brutalidad sin perder melodía. Cada cambio de compás es un martillazo; cada breakdown, un golpe directo al estómago. Tatiana no solo canta: ataca, seduce y devasta al mismo tiempo.


El público estalla con “Teacher, Teacher!”, que se convierte en un momento de liberación colectiva. Pero no todo es fuerza bruta: “I Speak Astronomy” y “Perennial” introducen momentos de atmósfera densa y progresiva, donde Jinjer demuestra que el metal moderno también puede ser emocional y contemplativo sin perder impacto.

“Someone’s Daughter” y “Pisces” cierran el set con la perfección que uno espera de una banda que ha dominado la combinación de técnica, furia y carisma. Cada riff, cada golpe de batería, cada nota limpia de Tatiana está calculada para hacer que tu corazón lata al mismo ritmo que ellos.

Conclusión:

Jinjer no vino al Hellfest 2025 a entretener.

Vino a recordar que el metal moderno es feroz, técnico y emocionalmente devastador.

Entre headbanging, saltos y gritos, Clisson tuvo un momento de catarsis total: el tipo de concierto que deja marcas en el cuerpo y en la memoria.

Jinjer no toca: desafía, arrasa y conquista.

Setlist:

On the Top

Duél

Green Serpent

Fast Draw

Vortex

Teacher, Teacher!

Judgement (& Punishment)

Hedonist

I Speak Astronomy

Perennial

Someone's Daughter

Pisces