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Bandas de Hellfest 2026 por día
Cartel completo de Hellfest 2026
Hellfest 2026 hace SOLD OUT!
Cronica Hellfest 2025 DOMINGO 22 Junio
CYPPRESS HILL:
Hip hop callejero, guitarras pesadas y olor a pólvora verde en territorio extremo.
Hay conciertos que no deberían funcionar sobre el papel… y luego está Cypress Hill en el Hellfest, que directamente aplastan cualquier duda a base de bajos, actitud y memoria histórica. No vinieron a pedir permiso ni a jugar a la nostalgia amable: vinieron a ocupar terreno en uno de los festivales más metaleros del planeta y lo hicieron como solo una banda con tres décadas de calle puede hacerlo.
Desde el arranque ya se notaba que esto no iba a ser un show “crossover simpático”. El collage inicial —“There Goes the Neighbourhood / Seven Nation Army / Mr. Sandman / Enter Sandman”— fue un mensaje claro: sabemos dónde estamos y vamos a retorcerlo. Cuando cae Enter Sandman, el público metalero muerde el anzuelo sin ironía. Aquí no hay guiños blandos: hay apropiación y colmillo.
El DJ Lord intro es el encendido del motor. Y a partir de ahí, Cypress Hill entra en modo rodillo.
“I Wanna Get High” y “Cisco Kid” convierten el recinto en una nube densa donde conviven chalecos de parches, rastas, camisetas de Slayer y ojos rojos mirando al escenario con una sonrisa cómplice.
“Dr. Greenthumb” y “Hits From the Bong” caen como clásicos incontestables. No importa cuántas veces los hayas escuchado: en directo siguen teniendo peso, groove y mala intención. B-Real mantiene ese tono nasal que es marca registrada y Sen Dog dispara barras con la contundencia de alguien que nunca tuvo que demostrar nada.
El tramo medio es puro músculo:
“Insane in the Brain” es el estallido absoluto. Si alguien pensaba que este tema estaba gastado, el Hellfest lo desmiente: miles de gargantas gritándolo como si fuese un himno thrash. Porque lo es. En espíritu, al menos.
“The Choice Is Yours” (snippet de Black Sheep) es respeto a la vieja escuela.
“How I Could Just Kill a Man” vuelve a poner el puño en alto.
Y entonces… la bomba:
“Bombtrack” de Rage Against the Machine. No como chiste, no como cover simpático, sino como acto político y sonoro. El público lo recibe como propio porque lo es: Rage es familia, y Cypress lo sabe.
El cierre es puro statement:
“Can’t Get the Best of Me”, “(Rock) Superstar” —con todo el veneno contra la industria intacto— y “Jump Around”, que convierte Clisson en un terremoto colectivo. Sí, House of Pain, sí, cliché… pero dime tú si no saltaste.
Cypress Hill no fue una rareza en el Hellfest 2025. Fue una lección.
Una demostración de que el metal extremo y el hip hop más callejero comparten ADN: rabia, ritmo, confrontación y verdad.
No vinieron a ser “los raperos del cartel”. Vinieron a recordarle al metal de dónde sale la actitud.
Y el Hellfest, esta vez, olió a hierba, sudor y revolución.
Setlist:
There Goes the Neighbourhood / Seven Nation Army / Mr. Sandman / Enter Sandman
(DJ Lord intro)
I Wanna Get High / Cisco Kid
Dr. Greenthumb
Hits From the Bong
When the Shit Goes Down
Hand on the Pump
I Ain't Goin' Out Like That
A to the K
Cock the Hammer
Insane in the Brain
DJ and Percussion Solo
The Choice Is Yours
(Black Sheep cover) (Snippet)
How I Could Just Kill a Man
Bombtrack
(Rage Against the Machine cover)
Can't Get the Best of Me
(Rock) Superstar
Jump Around
GUTALAX:
Grindcore escatológico, flotadores hinchables y la derrota definitiva del buen gusto.
Hay bandas que llegan al Hellfest con discos nuevos, discursos solemnes o producción de guerra.
Gutalax llega con papel higiénico, disfraces ridículos y una misión clara: convertir el festival más extremo de Europa en un retrete colectivo. Y lo logran. Sin discusión.
Desde que suena “Assmeralda”, el escenario deja de ser un escenario y pasa a ser una fiesta absurda, marrana y gloriosamente estúpida. El público ya está entregado: flotadores volando, gente disfrazada de váter, monos hinchables, y esa sensación de que aquí no ha venido nadie a tomarse nada en serio… excepto la brutalidad.
“Nosím místo ponožky kousek svojí předkožky” y “Shit of It All” confirman lo evidente: Gutalax no toca grindcore, dispara ráfagas de mierda sonora a una velocidad obscena. Batería como ametralladora, guitarras como una licuadora rota y voces que parecen salir directamente de una alcantarilla checa.
“Buttman” es ya el punto de no retorno. El pogo se transforma en un carnaval grotesco, donde metaleros con camisetas de Mayhem chocan contra tipos vestidos de excremento gigante. Y nadie se ríe de Gutalax; todo el mundo se ríe con Gutalax.
“Celebration” de Kool & the Gang. Sí. En el Hellfest. Con Gutalax.
Y funciona. Porque cuando miles de personas corean un tema disco entre blast beats imaginarios, entiendes que este festival también va de romper normas.
El tramo central es una sucesión de títulos que parecen escritos por un niño poseído por Napalm Death:
“Šoustání prdele za slunné neděle”, “Robocock”, “Satan’s Arrival”, “Kocourek Mourek podráždil si šourek”.
No importa si entiendes checo o no: el lenguaje aquí es el ritmo y el asco.
“Diarrhero” y “Vaginapocalypse” son picos de violencia grind sin anestesia. Cortos, salvajes, directos al estómago. Gutalax puede parecer un chiste, pero tocan como una apisonadora. No hay ironía musical: el respeto al género es total, aunque la temática sea puro retrete.
“Fart and Furious” desata otra tormenta de cuerpos volando, seguido del intro de “King Cock”, que es básicamente una fanfarria para el desastre.
“Total Rectal” y “Shitbusters” suenan como si Carcass hubiera decidido perder completamente la cabeza y cambiar los bisturís por laxantes.
“Strejda Donald” mantiene el delirio y prepara el terreno para el cierre perfecto:
“I’m So Excited”.Sí. The Pointer Sisters.Sí. Grindcore.Sí. Funciona.Y sí: el Hellfest entero salta como si acabara de aceptar que el metal extremo también puede ser una payasada sin perder ni un gramo de potencia.
Gutalax no vino a tocar el mejor concierto del Hellfest 2025.
Vino a tocar el más liberador.
En un festival cargado de solemnidad, fuego, muerte y épica, Gutalax recordó algo esencial:
el metal extremo también nació para reírse, provocar y ensuciarlo todo.
Salimos cubiertos de sudor, cerveza… y dignidad perdida.
Y fue maravilloso.
Setlist::
Assmeralda
Nosím místo ponožky kousek svojí předkožky
Shit of It All
Buttman
Celebration (Kool & the Gang song)
Šoustání prdele za slunné neděle
Robocock
Satan's Arrival (Revolt Production Music song)
Kocourek Mourek podráždil si šourek
Diarrhero
Vaginapocalypse
Fart and Furious
King Cock (Intro sample)
Total Rectal
Shitbusters
Strejda Donald
I'm So Excited
LINKIN PARK:
Memoria, herida abierta y catarsis colectiva bajo el fuego del metal.
Había una tensión extraña en el aire antes de que empezara el concierto de Linkin Park en el Hellfest 2025. No la tensión del escepticismo fácil, sino algo más denso: expectativa mezclada con respeto, con esa pregunta que nadie decía en voz alta pero que flotaba sobre Clisson como una nube pesada. ¿Cómo suena Linkin Park aquí, ahora, en este contexto, después de todo?
La respuesta llega sin rodeos.
“Somewhere I Belong” abre el set y el festival entero canta como si estuviera cerrando una herida antigua. No hay fuegos artificiales innecesarios, no hay exceso: hay emoción contenida y un sonido sorprendentemente robusto para un escenario acostumbrado a riffs más extremos.
“Lying From You” y “From the Inside” empujan el show hacia el terreno del nu metal más agresivo. Las guitarras pesan más de lo que muchos recordaban y el público del Hellfest —que no regala nada— responde con puños en alto y pogos discretos pero sinceros.
La primera sorpresa llega con “The Emptiness Machine”. Tema nuevo, recepción inmediata. No suena a experimento forzado ni a nostalgia reciclada: suena a banda viva, con intención de seguir hablando desde la oscuridad, no de vivir solo de ella.
El concierto se estructura en actos, casi como si fuera una obra emocional.
En el Act II, con “Creation Intro A” y “The Catalyst”, el tono se vuelve más épico, más atmosférico. “Burn It Down” y “Two Faced” refuerzan esa dualidad tan Linkin Park: electrónica y metal, fragilidad y rabia, luz y colapso.
“Waiting for the End” es uno de los momentos más intensos de la noche. No por la violencia, sino por la comunión absoluta. Miles de personas cantando un tema que, en este contexto, suena más a despedida que nunca.
“Up From the Bottom” mantiene el pulso emocional antes de que “One Step Closer” devuelva al público al terreno físico, al grito primal, al origen.
“Break/Collapse”, “Lost” y “Overflow” se sienten casi confesionales. No hay discursos largos, no hay explicaciones: la música hace el trabajo pesado.
“What I’ve Done” y “Numb” son recibidas como himnos generacionales. No importa cuántas veces los hayas escuchado; aquí pesan distinto.
Y entonces “Faint” estalla con una energía que demuestra que Linkin Park, cuando aprieta, sigue siendo una banda de impacto.
El encore no baja el listón.
“Papercut” y “A Place for My Head” conectan directamente con el público más metalero, recordando que Linkin Park siempre tuvo más colmillo del que muchos quisieron admitir.
“Heavy Is the Crown” refuerza esa idea: el peso del legado, del nombre, de seguir adelante.
Y “Bleed It Out” cierra como debe cerrarse un concierto aquí: sudor, gritos, saltos y liberación.
Conclusión:
Linkin Park no vino al Hellfest 2025 a demostrar que son “lo bastante metal”.
Vino a demostrar algo más difícil: que la emoción también puede ser pesada, que el dolor compartido puede sonar tan fuerte como cualquier distorsión extrema.
No fue el concierto más brutal del festival.
Fue, probablemente, uno de los más humanos.
Setlist:
Somewhere I Belong
Lying From You
From the Inside
The Emptiness Machine
Act II
Creation Intro A
The Catalyst
Burn It Down
Two Faced
Waiting for the End
Up From the Bottom
One Step Closer
Act III
Break/Collapse
Lost
Overflow
What I've Done
Numb
In the End
Faint
Encore:
Resolution Intro A
Papercut
A Place for My Head
Heavy Is the Crown
Bleed It Out
WALLS OF JERICHO:
Hardcore sin maquillaje, puños en alto y la vieja escuela pasando por encima de todo.
En un Hellfest cada vez más grande, más diverso y más espectacular, hay conciertos que funcionan como recordatorio. Recordatorio de por qué el hardcore sigue siendo peligroso cuando se hace bien.
Walls of Jericho no vino a adornar el cartel ni a posar para la foto: vino a arrancar cabezas a ras de suelo.
Desde el primer segundo con “The American Dream”, el escenario se convierte en una zona de impacto. No hay intros largas ni ambientaciones épicas: hay gritos, riffs cortantes y una tensión física que se siente en el pecho. Candace Kucsulain entra como un huracán, dominando el escenario con esa mezcla de rabia, control y presencia que solo tienen las voces que han sangrado este género durante años.
Con “All Hail the Dead” y “There’s No I in Fuck You”, Walls of Jericho demuestra que su mensaje sigue intacto. Hardcore politizado, confrontacional, sin moralejas suaves. Candace no predica: escupe verdades mientras la banda aprieta con una precisión demoledora.
“Forever Militant” es uno de los picos del concierto. Himno absoluto. El público lo corea como si fuera un manifiesto.
“Why Father” y “A Day and a Thousand Years” mantienen el filo, con un groove aplastante que demuestra por qué esta banda siempre ha tenido un pie en el metal sin perder el espíritu hardcore.
“Feeding Frenzy”, “Reign Supreme” y “Relentless” suenan como una declaración de intenciones. No hay nostalgia cómoda aquí: hay vigencia.
“Playing Soldier Again” vuelve a cargar el contenido político, sin discursos, solo con impacto.
Y el cierre con “Revival Never Goes Out of Style” no podría ser más apropiado. No es solo un título: es una afirmación. El hardcore no necesita reinventarse cuando sigue funcionando así de crudo.
Conclusión:
Walls of Jericho dio uno de los conciertos más físicos y honestos del Hellfest 2025.
Sin pirotecnia, sin poses, sin concesiones.
En medio de un festival gigantesco, recordaron algo esencial:
el hardcore no se mira, se sobrevive.
Setlist:
The American Dream
A Trigger Full of Promises
I Know Hollywood and You Ain't It
All Hail the Dead
There's No I in Fuck You
A Little Piece of Me
No One Can Save You From Yourself
Forever Militant
Why Father
A Day and a Thousand Years
Feeding Frenzy
Reign Supreme
Relentless
Playing Soldier Again
Revival Never Goes Out of Style
Cronica Hellfest 2025 SABADO 21 Junio
DREAM THEATER:
Virtuosismo sin concesiones en territorio hostil (y conquistado).
Hay bandas que llegan al Hellfest como depredadores naturales, y otras que lo hacen como intrusos teóricos… hasta que empiezan a tocar. Dream Theater pertenece a esa segunda categoría. Prog metal en un festival dominado por el riff primario, el blast beat y la catarsis directa. Sobre el papel, riesgo. En la práctica: una clase magistral que obliga a escuchar.
Abren con “Night Terror”, tema reciente, oscuro y musculoso, que funciona como carta de presentación perfecta para este contexto. No hay florituras innecesarias: hay peso, tensión rítmica y una banda sonando quirúrgicamente afilada. Desde el primer compás queda claro que Dream Theater no ha venido a suavizar su propuesta para encajar: ha venido a imponer su lenguaje.
“Panic Attack” es el punto de conexión total. Técnica extrema con pulso casi thrash, batería inhumana y un estribillo que entra incluso en oídos no prog. Aquí el público reacciona con fuerza: cabezas moviéndose, puños en alto, respeto ganado.
Con “Peruvian Skies” llega el momento atmosférico, casi introspectivo, que demuestra que Dream Theater también sabe crear tensión sin velocidad. La transición hacia “As I Am” es perfecta: de la contención al riff puro. Uno de los momentos más pesados del set, con Petrucci soltando fuego y el público respondiendo como ante un headliner de metal clásico.
El cierre con “Pull Me Under” es inevitable y necesario. Puede que esté gastada para algunos, pero en este contexto funciona como síntesis: técnica, melodía y peso. Clisson canta, quizás no con devoción prog, pero sí con reconocimiento.
Dream Theater no dio el concierto más visceral del Hellfest 2025.
Dio, probablemente, el más exigente.
En un festival donde manda el impacto inmediato, demostraron que la complejidad también puede ser pesada, y que el virtuosismo, cuando está al servicio del metal, no es elitismo: es otra forma de violencia sonora.
Setlist:
Night Terror
Act I: Scene Two: II. Strange Déjà Vu
Act I: Scene Three: II. Fatal Tragedy
Panic Attack
The Enemy Inside
Midnight Messiah
Peruvian Skies
As I Am
Pull Me Under
JUDAS PRIEST:
Acero eterno, cuero en llamas y el manual definitivo del heavy metal.
Hay bandas que encabezan el Hellfest por trayectoria.
Judas Priest lo hace por autoridad. No vienen como reliquia, ni como homenaje a sí mismos: vienen como los arquitectos del heavy metal, dispuestos a recordar —otra vez, por si alguien lo olvidó— quién escribió las reglas.
“Hell Patrol” mantiene el pulso alto, demostrando que el material más agresivo de su discografía sigue siendo una apisonadora en directo. Y cuando llegan “You’ve Got Another Thing Comin’” y “Breaking the Law”, el Hellfest entero se rinde. Himnos universales, coreados por metaleros de todas las generaciones, sin ironía ni cansancio.
“Battle Hymn” y “One Shot at Glory” refuerzan el lado épico. No es épica grandilocuente: es épica de acero, de riffs que suenan a martillo y estribillos que levantan puños. “Gates of Hell” introduce la etapa más reciente, y lo hace con dignidad: suena actual, pesada y perfectamente integrada en el set.
El tramo central es puro manual de supervivencia metalera:
“Between the Hammer and the Anvil” cae como una losa, con ese riff mecánico que parece diseñado para una fábrica infernal.
“The Serpent and the King” y “Giants in the Sky” demuestran que Judas Priest no vive solo del pasado. Siguen componiendo canciones con músculo, melodía y ese ADN inconfundible que nadie ha logrado copiar del todo.
El encore es puro ritual.
“Hell Bent for Leather”, con la estética clásica, el ritmo de motocicleta y el espíritu rebelde intacto.
Judas Priest no dio un concierto nostálgico en el Hellfest 2025.
Dio una lección de permanencia.
El heavy metal no envejece cuando se toca con convicción, con fuego y con respeto por su propia historia.
Y esta noche, en Clisson, el acero seguía ardiendo.
Setlist:
All Guns Blazing
Hell Patrol
You've Got Another Thing Comin'
Breaking the Law
A Touch of Evil
Night Crawler
Battle Hymn
One Shot at Glory
Gates of Hell
Between the Hammer and the Anvil
The Serpent and the King
Giants in the Sky
Painkiller
Encore:
Hell Bent for Leather
Living After Midnight
ROSS THE BOSS:
El trueno original del heavy épico, sin filtros ni concesiones.
En un festival mastodóntico como el Hellfest, lleno de pantallas gigantes y producciones descomunales, hay conciertos que funcionan como acto de fe. Ross the Boss no necesita fuegos ni artificios: necesita riffs, actitud y memoria histórica. Y con eso basta para levantar un templo de acero en mitad de Clisson.
Desde el primer acorde de “Blood of the Kings”, queda claro que aquí no hay revisionismo ni reinterpretaciones modernas. Esto es Manowar en estado primigenio, tocado por una de las manos que ayudó a forjarlo. El sonido es crudo, directo, casi old-school hasta el hueso, y el público —chalecos de cuero, puños en alto, miradas cómplices— lo recibe como se recibe a un viejo guerrero.
“Sign of the Hammer” y “Kill With Power” caen como martillazos. No hay ironía, no hay distancia: hay convicción absoluta. Ross Friedman toca estos riffs como si nunca hubieran dejado de ser actuales, y la banda responde con músculo y respeto, sin intentar modernizar lo que no lo necesita.
“Kings of Metal” es recibida como lo que es: un himno inmortal. No importa que no esté Manowar al completo en el escenario; el espíritu está ahí, vivo, rugiendo en cada estribillo. “Battle Hymn” refuerza esa sensación de ritual colectivo, de canción que no se escucha: se jura.
El cierre con “Hail and Kill” es puro exceso metálico. Rápida, agresiva, directa al cuello. El público responde con una última descarga de energía, conscientes de estar presenciando algo más que un concierto: una reivindicación.
Ross the Boss no vino al Hellfest 2025 a competir con nadie.
Vino a recordar de dónde viene el heavy metal épico, antes de la caricatura, antes del marketing, cuando todo se basaba en riffs y actitud.
Puede que no haya sido el concierto más técnico, ni el más moderno, ni el más espectacular.
Pero fue uno de los más auténticos.
Y e un festival como este, eso vale oro… o mejor dicho: acero.
Setlist:
Blood of the Kings
Sign of the Hammer
Kill With Power
Fighting the World
Black Wind, Fire and Steel
Kings of Metal
Battle Hymn
Hail and Kill
SAVATAGE:
Teatro, tragedia y heavy metal con alma.
Hay regresos que se celebran y otros que se sienten. El de Savatage en el Hellfest 2025 pertenece claramente a la segunda categoría. No fue solo un concierto: fue una evocación, un recordatorio de que el heavy metal también puede ser dramático, elegante y profundamente emocional sin perder un ápice de potencia.
“Welcome” y “Jesus Saves” introducen el lado más combativo de Savatage. Riffs afilados, coros poderosos y esa mezcla única de heavy metal clásico con teatralidad oscura. No hay exageración visual: la música lo ocupa todo.
Con “Handful of Rain” y “Chance”, el concierto entra en una fase más introspectiva. Son canciones que no buscan el golpe directo, sino conectar emocionalmente, y funcionan. El público escucha, asimila, acompaña.
“Gutter Ballet” es, sencillamente, majestuosa. Una de esas canciones que definen a una banda y que en directo adquiere una dimensión casi litúrgica. El silencio entre frases dice tanto como los aplausos.
“Edge of Thorns” devuelve parte de la energía más rockera y directa, sin romper el tono solemne del concierto. “Believe” es el punto más delicado de la noche. Aquí la emoción es tangible, especialmente para quienes conocen la historia detrás de la banda. No hay palabras de más: la canción habla sola.
Conclusión:
Savatage no dio un concierto pensado para conquistar a nuevos públicos a base de impacto.
Dio un concierto para reafirmar su legado.
En un festival dominado por la brutalidad y el volumen, Savatage recordó que el heavy metal también puede ser arte dramático, emoción pura y memoria viva.
Y durante una hora, Clisson no fue un festival:
fue un escenario de ópera metálica.
Setlist:
The Ocean
Welcome
Jesus Saves
Strange Wings
Handful of Rain
Chance
Gutter Ballet
Edge of Thorns
Believe
Power of the Night
Hall of the Mountain King
Cronica Hellfest 2025 VIERNES 20 Junio
3 INCHES OF BLOOD:
Espadas, escudos y heavy metal con sabor a fantasía brutal.
El Hellfest 2025 tuvo un momento en que la fantasía y el metal se abrazaron como pocas veces: 3 Inches of Blood subió al escenario y, desde el primer acorde de “Upon the Boiling Sea I: Fear on the Bridge”, Clisson dejó de ser un festival para convertirse en un campo de batalla épico. No es exageración: los riffs cortan como acero, los coros suenan a himnos guerreros y el público responde con puños al aire, gritos de guerra y saltos coordinados.
El punto álgido llega con “Destroy the Orcs” y “Call of the Hammer”, que literalmente convierten el pit en un ejército rugiendo. Los asistentes no solo escuchan, participan: los coros se corean como si fueran parte de la banda. Cada tema es una historia de fantasía en vivo, y el público se siente protagonista de la batalla.
“Trial of Champions” y “Night Marauders” mantienen la intensidad, mientras “Forest King” añade un toque más melódico sin perder el filo. Es el tipo de concierto donde el virtuosismo se mezcla con la teatralidad sin que nunca parezca forzado: todo es épico, todo es metal.
El encore, con “Deadly Sinners” y “The Goatriders Horde”, cierra el show con un broche de oro: riffs veloces, coros imposibles de ignorar y una sensación de haber participado en un ritual guerrero de metal puro. Cuando cae el último acorde, quedan los ecos de espadas imaginarias, gritos de victoria y sudor por todas partes.
3 Inches of Blood no vino al Hellfest 2025 a tocar canciones: vino a construir un universo de guerra y gloria sobre el escenario.
En un festival dominado por riffs pesados y brutalidad, demostraron que el metal épico y guerrero todavía tiene un lugar privilegiado.
Clisson se marchó con la sensación de haber sido saqueado por la fantasía y conquistado por el acero.
Upon the Boiling Sea I: Fear on the Bridge
Battles and Brotherhood
God of the Cold White Silence
Destroy the Orcs
Call of the Hammer
Trial of Champions
Night Marauders
Forest King
Encore:
Deadly Sinners
The Goatriders Horde
NERVOSA:
Furia femenina, velocidad extrema y thrash que no perdona.
En el Hellfest 2025 hubo un momento en que Clisson dejó de ser un festival para convertirse en un torbellino de pura agresión, y ese momento se llama Nervosa. Desde que “Seed of Death” estalló en los altavoces, quedó claro que la banda brasileña no estaba allí para negociar: cada golpe de batería, cada riff y cada grito estaba diseñado para derribar muros imaginarios.
“Perpetual Chaos” y “Venomous” son la prueba definitiva de que Nervosa no solo toca rápido: toca con precisión quirúrgica. Cada cambio de compás, cada acelerón de batería y cada línea de bajo están sincronizados para aplastar, y el público lo percibe. Es thrash puro, sin adornos, sin concesiones.
Conclusión:
Nervosa no vino al Hellfest 2025 a hacer amigos.
Vino a recordar que el thrash extremo todavía tiene reinas que gobiernan con puño de hierro.
Fuerza, técnica y furia concentrada en menos de una hora: Clisson se rindió ante Nervosa, y lo hizo gritando.
Setlist:
Seed of Death
Death!
Kill the Silence
Perpetual Chaos
Venomous
Masked Betrayer
Under Ruins
Jailbreak
Guided by Evil
Endless Ambition
SACRED REICH:
Thrash clásico con mensaje, rabia intacta y puño en alto.
Si el Hellfest 2025 tenía que demostrar que el thrash old-school sigue vivo y contundente, Sacred Reich se encargó de dejarlo grabado a fuego. Desde que el riff de “The American Way” cortó el aire, quedó claro que Phil Rind y compañía no venían a hacer turismo: venían a recordar que el thrash no solo es velocidad, sino actitud y contenido.
Con “Love…Hate” y “Salvation”, el concierto gana matices: no es solo thrash, es thrash con propósito. El público no solo hace circle pits y stage dives, también corea letras que cuestionan y provocan. “One Nation” y “Who’s to Blame” son himnos que encajan perfecto en el contexto actual, y la banda lo sabe: el tiempo no ha pasado por su relevancia social.
Y entonces llega el momento clásico: “Ignorance”, seguido del homenaje inevitable a Black Sabbath con “War Pigs”. La versión no es un simple cover: es una reinterpretación cargada de rabia thrash, rápida, pesada y con un filo que hace que la audiencia lo viva como propio.
El cierre con “Surf Nicaragua” es una bomba final, explosiva y acelerada, que deja al público exhausto pero completamente eufórico. No hay nostalgia vacía: hay thrash que sigue funcionando, con relevancia, fuerza y corazón.
Conclusión:
Sacred Reich en el Hellfest 2025 no vino a mirar atrás: vino a demostrar que el thrash político y contundente sigue vivo, y que la banda que lo creó sigue teniendo energía, convicción y hambre de guerra.
Puños en alto, sudor y riffs que golpean directo al pecho: Clisson se rindió ante Sacred Reich, y lo hizo gritando, saltando y con la rabia intacta.
Setlist:
The American Way
Divide & Conquer
Death Squad
Love...Hate
Salvation
One Nation
Who's to Blame
Independent
Manifest Reality
Ignorance
War Pigs
Black Sabbath cover)
Surf Nicaragua
TANKARD:
Thrash, cerveza y risas aseguradas.
Si el Hellfest 2025 necesitaba un respiro entre la brutalidad y la solemnidad del metal extremo, Tankard lo ofreció con una sola consigna: más rápido, más fuerte y más borracho. Desde el primer riff de “One Foot in the Grave”, quedó claro que el escenario no era un lugar para la sutileza: era un pub alemán trasladado a Clisson, con riffs como jarras de cerveza volando directo al pit.
“The Morning After” y “Ex-Fluencer” son pura energía thrash, irreverente y directa, con Andreas “Gerre” Geremia al frente comandando al público como un maestro cervecero loco. Cada canción es una fiesta: riffs rápidos, batería que no da tregua y letras que invitan a reír, saltar y cantar con un vaso imaginario en la mano.
“Zombie Attack”, “Beerbarians” y “A Girl Called Cerveza” son pura celebración, con el público completamente entregado. Gerre lanza bromas, invita a cantar y, por un momento, Clisson se convierte en la taberna más ruidosa de Europa. El cierre con (Empty) Tankard es la guinda: breve, violento y perfectamente irónico, dejando claro que Tankard siempre termina con una última ronda.
Tankard en el Hellfest 2025 no vino a dar un concierto serio: vino a recordar que el thrash también puede ser diversión desmedida y cerveza derramada en el pit.
Entre riffs veloces, risas y headbanging etílico, Clisson aprendió una lección fundamental: con Tankard, el metal siempre sabe mejor con un vaso en la mano y sin tomárselo demasiado en serio.
Setlist:
One Foot in the Grave
The Morning After
Ex-Fluencer
Need Money for Beer
Rules for Fools
Die With a Beer in Your Hand
Chemical Invasion
Zombie Attack
Beerbarians
A Girl Called Cerveza
(Empty) Tankard
Cronica Hellfest 2025 JUEVES 19 Junio
AIRBOURNE:
Rock and roll a pelo, sin frenos ni cerebro.
Hay bandas que llegan al Hellfest con discursos conceptuales, pantallas gigantes y setlists calculados al milímetro.
Airbourne llega con una sola idea: tocar más fuerte, más rápido y más alto que ayer. Y punto.
Desde que arranca “Ready to Rock”, el festival entiende el trato. Esto no va de sutileza ni de evolución artística: va de rock and roll en línea recta, cerveza volando, riffs con ADN AC/DC y una energía que no da respiro.
Con “Back in the Game” y “Girls in Black”, Airbourne entra en modo himno. No hay canciones largas ni giros inesperados: hay estribillos que se corean a la primera y riffs que parecen diseñados para levantar puños. El Hellfest responde como debe: saltos, sonrisas, sudor y cero postureo.
“Gutsy” y “Live It Up” mantienen la intensidad sin bajar el pie del acelerador. No hay bajones, no hay pausas. Es una embestida constante, como un bolo de bar llevado a escala festival sin perder su espíritu salvaje.
Y el cierre con “Runnin’ Wild” es exactamente lo que promete el título. Caos controlado, última descarga de adrenalina y la sensación de haber asistido a algo tan simple como efectivo: rock duro tocado con convicción.
Conclusión:
Airbourne no reinventó nada en el Hellfest 2025.
Y eso es precisamente lo que lo hizo funcionar.
En medio de bandas épicas, técnicas o extremas, Airbourne recordó que el metal y el hard rock también nacieron para pasarlo bien, sudar y no pensar demasiado.
Setlist:
Ready to Rock
Too Much, Too Young, Too Fast
Breakin' Outta Hell
Back in the Game
Girls in Black
Gutsy
Live It Up
Runnin' Wild
ELECTRIC CALLBOY:
Si alguien esperaba un concierto típico de metal en el Hellfest, Electric Callboy se encargó de romper todas las expectativas. Desde que suena “Elevator Operator”, queda claro que esto no es un show serio ni solemne: es un festival dentro del festival, una montaña rusa de sintetizadores, riffs afilados y humor absurdo que convoca a toda una nueva generación de metaleros-nintendos y headbangers híbridos.
“MC Thunder II” y “Spaceman” funcionan como pistolas de confeti sónico. La mezcla de electrónica furiosa con breakdowns metalcore deja al público balanceándose entre el pogo y movimientos coreográficos improvisados. El Hellfest, saturado de metal extremo y classic heavy, se convierte por momentos en una rave disfrazada de pit.
El primer gran estallido llega con “Hypa Hypa”. Gritos, saltos sincronizados y manos al aire; la banda juega con su propia viralidad, y el público se entrega como si fueran participantes de un videoclip interactivo. Cada riff y drop electrónico está acompañado de pantallas y luces que parecen sacadas de un arcade futurista.
Temas como “Revery” y “Everytime We Touch” muestran el lado más melódico y bailable, mientras que “Pump It” y “Hurrikan” vuelven a pisar el acelerador. Aquí no hay sutileza: todo es exagerado, intencionalmente over the top, y funciona porque la banda sabe cómo mantener la energía sin que decaiga ni un segundo.
Conclusión:
Electric Callboy no vino al Hellfest 2025 a complacer a los puristas del metal.
Vino a recordar que el metal también puede ser fiesta, meme y rave sin perder su brutalidad sonora.
Es ruidoso, es exagerado, es absurdo… y, sorprendentemente, funciona.
Clisson nunca había visto tanto headbanging y coreografía sincronizada al mismo tiempo.
Setlist:
Elevator Operator
MC Thunder II
Spaceman
Still Waiting
Hypa Hypa
Revery
Everytime We Touch
Pump It
Hurrikan
Mindreader
MC Thunder
RATATATA
Tekkno Train
We Got the Moves
JINJER:
Metal moderno con garra, técnica insana y una fuerza que no perdona.
El Hellfest siempre tiene su cuota de golpes de realidad, y el de Jinjer en 2025 fue uno de ellos. Desde el primer acorde de “On the Top”, queda claro que esta banda ucraniana no juega. Tatiana Shmayluk domina el escenario con una autoridad que corta la respiración: growls que podrían romper paredes, registros limpios que parecen levitar sobre riffs imposibles y un control absoluto del público desde el primer segundo.
“Duél” y “Green Serpent” suben la intensidad hasta el techo. La sección rítmica es una máquina de precisión quirúrgica: el bajo de Eugene y la batería de Vladislav parecen sincronizados con el pulso del festival mismo, mientras los riffs de guitarra se retuercen como serpientes eléctricas sobre el escenario. Aquí el pogo se mezcla con cabeceo técnico; nadie se salva de la intensidad.
“Fast Draw” y “Vortex” muestran la capacidad de Jinjer para combinar groove y brutalidad sin perder melodía. Cada cambio de compás es un martillazo; cada breakdown, un golpe directo al estómago. Tatiana no solo canta: ataca, seduce y devasta al mismo tiempo.
“Someone’s Daughter” y “Pisces” cierran el set con la perfección que uno espera de una banda que ha dominado la combinación de técnica, furia y carisma. Cada riff, cada golpe de batería, cada nota limpia de Tatiana está calculada para hacer que tu corazón lata al mismo ritmo que ellos.
Conclusión:
Jinjer no vino al Hellfest 2025 a entretener.
Vino a recordar que el metal moderno es feroz, técnico y emocionalmente devastador.
Entre headbanging, saltos y gritos, Clisson tuvo un momento de catarsis total: el tipo de concierto que deja marcas en el cuerpo y en la memoria.
Jinjer no toca: desafía, arrasa y conquista.
On the Top
Duél
Green Serpent
Fast Draw
Vortex
Teacher, Teacher!
Judgement (& Punishment)
Hedonist
I Speak Astronomy
Perennial
Someone's Daughter
Pisces























































