AIRBOURNE:
Rock and roll a pelo, sin frenos ni cerebro.
Hay bandas que llegan al Hellfest con discursos conceptuales, pantallas gigantes y setlists calculados al milímetro.
Airbourne llega con una sola idea: tocar más fuerte, más rápido y más alto que ayer. Y punto.
Desde que arranca “Ready to Rock”, el festival entiende el trato. Esto no va de sutileza ni de evolución artística: va de rock and roll en línea recta, cerveza volando, riffs con ADN AC/DC y una energía que no da respiro.
Con “Back in the Game” y “Girls in Black”, Airbourne entra en modo himno. No hay canciones largas ni giros inesperados: hay estribillos que se corean a la primera y riffs que parecen diseñados para levantar puños. El Hellfest responde como debe: saltos, sonrisas, sudor y cero postureo.
“Gutsy” y “Live It Up” mantienen la intensidad sin bajar el pie del acelerador. No hay bajones, no hay pausas. Es una embestida constante, como un bolo de bar llevado a escala festival sin perder su espíritu salvaje.
Y el cierre con “Runnin’ Wild” es exactamente lo que promete el título. Caos controlado, última descarga de adrenalina y la sensación de haber asistido a algo tan simple como efectivo: rock duro tocado con convicción.
Conclusión:
Airbourne no reinventó nada en el Hellfest 2025.
Y eso es precisamente lo que lo hizo funcionar.
En medio de bandas épicas, técnicas o extremas, Airbourne recordó que el metal y el hard rock también nacieron para pasarlo bien, sudar y no pensar demasiado.
Setlist:
Ready to Rock
Too Much, Too Young, Too Fast
Breakin' Outta Hell
Back in the Game
Girls in Black
Gutsy
Live It Up
Runnin' Wild
ELECTRIC CALLBOY:
Si alguien esperaba un concierto típico de metal en el Hellfest, Electric Callboy se encargó de romper todas las expectativas. Desde que suena “Elevator Operator”, queda claro que esto no es un show serio ni solemne: es un festival dentro del festival, una montaña rusa de sintetizadores, riffs afilados y humor absurdo que convoca a toda una nueva generación de metaleros-nintendos y headbangers híbridos.
“MC Thunder II” y “Spaceman” funcionan como pistolas de confeti sónico. La mezcla de electrónica furiosa con breakdowns metalcore deja al público balanceándose entre el pogo y movimientos coreográficos improvisados. El Hellfest, saturado de metal extremo y classic heavy, se convierte por momentos en una rave disfrazada de pit.
El primer gran estallido llega con “Hypa Hypa”. Gritos, saltos sincronizados y manos al aire; la banda juega con su propia viralidad, y el público se entrega como si fueran participantes de un videoclip interactivo. Cada riff y drop electrónico está acompañado de pantallas y luces que parecen sacadas de un arcade futurista.
Temas como “Revery” y “Everytime We Touch” muestran el lado más melódico y bailable, mientras que “Pump It” y “Hurrikan” vuelven a pisar el acelerador. Aquí no hay sutileza: todo es exagerado, intencionalmente over the top, y funciona porque la banda sabe cómo mantener la energía sin que decaiga ni un segundo.
Conclusión:
Electric Callboy no vino al Hellfest 2025 a complacer a los puristas del metal.
Vino a recordar que el metal también puede ser fiesta, meme y rave sin perder su brutalidad sonora.
Es ruidoso, es exagerado, es absurdo… y, sorprendentemente, funciona.
Clisson nunca había visto tanto headbanging y coreografía sincronizada al mismo tiempo.
Setlist:
Elevator Operator
MC Thunder II
Spaceman
Still Waiting
Hypa Hypa
Revery
Everytime We Touch
Pump It
Hurrikan
Mindreader
MC Thunder
RATATATA
Tekkno Train
We Got the Moves
JINJER:
Metal moderno con garra, técnica insana y una fuerza que no perdona.
El Hellfest siempre tiene su cuota de golpes de realidad, y el de Jinjer en 2025 fue uno de ellos. Desde el primer acorde de “On the Top”, queda claro que esta banda ucraniana no juega. Tatiana Shmayluk domina el escenario con una autoridad que corta la respiración: growls que podrían romper paredes, registros limpios que parecen levitar sobre riffs imposibles y un control absoluto del público desde el primer segundo.
“Duél” y “Green Serpent” suben la intensidad hasta el techo. La sección rítmica es una máquina de precisión quirúrgica: el bajo de Eugene y la batería de Vladislav parecen sincronizados con el pulso del festival mismo, mientras los riffs de guitarra se retuercen como serpientes eléctricas sobre el escenario. Aquí el pogo se mezcla con cabeceo técnico; nadie se salva de la intensidad.
“Fast Draw” y “Vortex” muestran la capacidad de Jinjer para combinar groove y brutalidad sin perder melodía. Cada cambio de compás es un martillazo; cada breakdown, un golpe directo al estómago. Tatiana no solo canta: ataca, seduce y devasta al mismo tiempo.
“Someone’s Daughter” y “Pisces” cierran el set con la perfección que uno espera de una banda que ha dominado la combinación de técnica, furia y carisma. Cada riff, cada golpe de batería, cada nota limpia de Tatiana está calculada para hacer que tu corazón lata al mismo ritmo que ellos.
Conclusión:
Jinjer no vino al Hellfest 2025 a entretener.
Vino a recordar que el metal moderno es feroz, técnico y emocionalmente devastador.
Entre headbanging, saltos y gritos, Clisson tuvo un momento de catarsis total: el tipo de concierto que deja marcas en el cuerpo y en la memoria.
Jinjer no toca: desafía, arrasa y conquista.
On the Top
Duél
Green Serpent
Fast Draw
Vortex
Teacher, Teacher!
Judgement (& Punishment)
Hedonist
I Speak Astronomy
Perennial
Someone's Daughter
Pisces







