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Cronica Hellfest 2025 VIERNES 20 Junio

3 INCHES OF BLOOD:

Espadas, escudos y heavy metal con sabor a fantasía brutal.

El Hellfest 2025 tuvo un momento en que la fantasía y el metal se abrazaron como pocas veces: 3 Inches of Blood subió al escenario y, desde el primer acorde de “Upon the Boiling Sea I: Fear on the Bridge”, Clisson dejó de ser un festival para convertirse en un campo de batalla épico. No es exageración: los riffs cortan como acero, los coros suenan a himnos guerreros y el público responde con puños al aire, gritos de guerra y saltos coordinados.


“Battles and Brotherhood” y “God of the Cold White Silence” muestran la fuerza de la banda en su máxima expresión. Cada guitarra parece un espadazo; la batería y el bajo martillean como tambores de guerra, mientras los dos vocalistas intercambian growls y gritos épicos que elevan la narrativa de cada canción. Esto no es metal moderno: esto es heavy metal medievalizado, directo y sin concesiones.

El punto álgido llega con “Destroy the Orcs” y “Call of the Hammer”, que literalmente convierten el pit en un ejército rugiendo. Los asistentes no solo escuchan, participan: los coros se corean como si fueran parte de la banda. Cada tema es una historia de fantasía en vivo, y el público se siente protagonista de la batalla.

“Trial of Champions” y “Night Marauders” mantienen la intensidad, mientras “Forest King” añade un toque más melódico sin perder el filo. Es el tipo de concierto donde el virtuosismo se mezcla con la teatralidad sin que nunca parezca forzado: todo es épico, todo es metal.

El encore, con “Deadly Sinners” y “The Goatriders Horde”, cierra el show con un broche de oro: riffs veloces, coros imposibles de ignorar y una sensación de haber participado en un ritual guerrero de metal puro. Cuando cae el último acorde, quedan los ecos de espadas imaginarias, gritos de victoria y sudor por todas partes.


Conclusión:

3 Inches of Blood no vino al Hellfest 2025 a tocar canciones: vino a construir un universo de guerra y gloria sobre el escenario.

En un festival dominado por riffs pesados y brutalidad, demostraron que el metal épico y guerrero todavía tiene un lugar privilegiado.

Clisson se marchó con la sensación de haber sido saqueado por la fantasía y conquistado por el acero.

Setlist:

Upon the Boiling Sea I: Fear on the Bridge

Battles and Brotherhood

God of the Cold White Silence

Destroy the Orcs

Call of the Hammer

Trial of Champions

Night Marauders

Forest King

Encore:

Deadly Sinners

The Goatriders Horde




NERVOSA:

Furia femenina, velocidad extrema y thrash que no perdona.

En el Hellfest 2025 hubo un momento en que Clisson dejó de ser un festival para convertirse en un torbellino de pura agresión, y ese momento se llama Nervosa. Desde que “Seed of Death” estalló en los altavoces, quedó claro que la banda brasileña no estaba allí para negociar: cada golpe de batería, cada riff y cada grito estaba diseñado para derribar muros imaginarios.


“Death!” y “Kill the Silence” suben la temperatura al instante. La sección rítmica es un martillo neumático, mientras Prika Amaral y Mia Wallace se encargan de que los riffs corten como cuchillas y que los coros exploten como detonaciones. El pit no tarda en formar un remolino constante de energía y violencia controlada: nadie está quieto, nadie respira tranquilo.

“Perpetual Chaos” y “Venomous” son la prueba definitiva de que Nervosa no solo toca rápido: toca con precisión quirúrgica. Cada cambio de compás, cada acelerón de batería y cada línea de bajo están sincronizados para aplastar, y el público lo percibe. Es thrash puro, sin adornos, sin concesiones.


Con “Masked Betrayer” y “Under Ruins”, el set gana matices. Hay momentos de tensión, de construcción antes de la explosión, y la banda maneja esos altibajos con la confianza de quien sabe que cada nota puede incendiar el escenario. Cuando suena “Jailbreak”, el Hellfest entero corea el clásico con reverencia, pero sin perder la violencia que caracteriza al resto del show.


“Guided by Evil” y “Endless Ambition” cierran el concierto como debe cerrarse: a toda velocidad, con rabia y con el público completamente exhausto. Nervosa no deja espacio para la complacencia: sales del pit con el corazón martillando y los brazos temblando, preguntándote cómo alguien puede tocar tan rápido y tan pesado y, al mismo tiempo, sonar completamente en control.

Conclusión:

Nervosa no vino al Hellfest 2025 a hacer amigos.

Vino a recordar que el thrash extremo todavía tiene reinas que gobiernan con puño de hierro.

Fuerza, técnica y furia concentrada en menos de una hora: Clisson se rindió ante Nervosa, y lo hizo gritando.

Setlist:

Seed of Death

Death!

Kill the Silence

Perpetual Chaos

Venomous

Masked Betrayer

Under Ruins

Jailbreak

Guided by Evil

Endless Ambition




SACRED REICH:

Thrash clásico con mensaje, rabia intacta y puño en alto.

Si el Hellfest 2025 tenía que demostrar que el thrash old-school sigue vivo y contundente, Sacred Reich se encargó de dejarlo grabado a fuego. Desde que el riff de “The American Way” cortó el aire, quedó claro que Phil Rind y compañía no venían a hacer turismo: venían a recordar que el thrash no solo es velocidad, sino actitud y contenido.


“Divide & Conquer” y “Death Squad” hicieron saltar el pit como si fuera un solo organismo. La sección rítmica es apisonadora, los riffs de Wiley arrean golpes como martillos, y Rind no solo canta, sino que escupe cada palabra con convicción y rabia, consciente de que cada tema tiene un mensaje detrás de la velocidad.

Con “Love…Hate” y “Salvation”, el concierto gana matices: no es solo thrash, es thrash con propósito. El público no solo hace circle pits y stage dives, también corea letras que cuestionan y provocan. “One Nation” y “Who’s to Blame” son himnos que encajan perfecto en el contexto actual, y la banda lo sabe: el tiempo no ha pasado por su relevancia social.

“Independent” y “Manifest Reality” muestran al thrash más puro, sin adornos, directo y demoledor. Cada compás es una descarga de adrenalina y energía concentrada, y la química entre banda y público es total: Clisson no solo aplaude, golpea el aire al ritmo de los riffs.

Y entonces llega el momento clásico: “Ignorance”, seguido del homenaje inevitable a Black Sabbath con “War Pigs”. La versión no es un simple cover: es una reinterpretación cargada de rabia thrash, rápida, pesada y con un filo que hace que la audiencia lo viva como propio.

El cierre con “Surf Nicaragua” es una bomba final, explosiva y acelerada, que deja al público exhausto pero completamente eufórico. No hay nostalgia vacía: hay thrash que sigue funcionando, con relevancia, fuerza y corazón.


Conclusión:

Sacred Reich en el Hellfest 2025 no vino a mirar atrás: vino a demostrar que el thrash político y contundente sigue vivo, y que la banda que lo creó sigue teniendo energía, convicción y hambre de guerra.

Puños en alto, sudor y riffs que golpean directo al pecho: Clisson se rindió ante Sacred Reich, y lo hizo gritando, saltando y con la rabia intacta.

Setlist:

The American Way

Divide & Conquer

Death Squad

Love...Hate

Salvation

One Nation

Who's to Blame

Independent

Manifest Reality

Ignorance

War Pigs

Black Sabbath cover)

Surf Nicaragua




TANKARD:

Thrash, cerveza y risas aseguradas.

Si el Hellfest 2025 necesitaba un respiro entre la brutalidad y la solemnidad del metal extremo, Tankard lo ofreció con una sola consigna: más rápido, más fuerte y más borracho. Desde el primer riff de “One Foot in the Grave”, quedó claro que el escenario no era un lugar para la sutileza: era un pub alemán trasladado a Clisson, con riffs como jarras de cerveza volando directo al pit.

“The Morning After” y “Ex-Fluencer” son pura energía thrash, irreverente y directa, con Andreas “Gerre” Geremia al frente comandando al público como un maestro cervecero loco. Cada canción es una fiesta: riffs rápidos, batería que no da tregua y letras que invitan a reír, saltar y cantar con un vaso imaginario en la mano.


El momento clave llega con “Need Money for Beer”, himno absoluto de la filosofía Tankard: no importa la técnica, la velocidad ni el virtuosismo; importa pasarlo bien y beber cerveza mientras el metal ruge. El público responde de inmediato: circle pits improvisados, puños al aire y coros que retumban más que cualquier doble bombo.


“Rules for Fools”, “Die With a Beer in Your Hand” y “Chemical Invasion” mantienen la intensidad: aquí el thrash es puro, divertido, irreverente y devastador a la vez. Tankard no busca épica ni drama: busca diversión, y lo hace con riffs que podrían derribar paredes y breakdowns que parecen jarras estrellándose contra el suelo.

“Zombie Attack”, “Beerbarians” y “A Girl Called Cerveza” son pura celebración, con el público completamente entregado. Gerre lanza bromas, invita a cantar y, por un momento, Clisson se convierte en la taberna más ruidosa de Europa. El cierre con (Empty) Tankard es la guinda: breve, violento y perfectamente irónico, dejando claro que Tankard siempre termina con una última ronda.


Conclusión:

Tankard en el Hellfest 2025 no vino a dar un concierto serio: vino a recordar que el thrash también puede ser diversión desmedida y cerveza derramada en el pit.

Entre riffs veloces, risas y headbanging etílico, Clisson aprendió una lección fundamental: con Tankard, el metal siempre sabe mejor con un vaso en la mano y sin tomárselo demasiado en serio.

Setlist:

One Foot in the Grave

The Morning After

Ex-Fluencer

Need Money for Beer

Rules for Fools

Die With a Beer in Your Hand

Chemical Invasion

Zombie Attack

Beerbarians

A Girl Called Cerveza

(Empty) Tankard












Cronica Hellfest 2025 JUEVES 19 Junio

AIRBOURNE:

Rock and roll a pelo, sin frenos ni cerebro.

Hay bandas que llegan al Hellfest con discursos conceptuales, pantallas gigantes y setlists calculados al milímetro.

Airbourne llega con una sola idea: tocar más fuerte, más rápido y más alto que ayer. Y punto.

Desde que arranca “Ready to Rock”, el festival entiende el trato. Esto no va de sutileza ni de evolución artística: va de rock and roll en línea recta, cerveza volando, riffs con ADN AC/DC y una energía que no da respiro.


“Too Much, Too Young, Too Fast” y “Breakin’ Outta Hell” caen como gasolina al fuego. Joel O’Keeffe es un torbellino descontrolado, trepando, corriendo, gritando con la guitarra colgada como si el escenario no fuera suficiente para contenerlo. El sonido es crudo, directo, sin maquillaje: todo al rojo.

Con “Back in the Game” y “Girls in Black”, Airbourne entra en modo himno. No hay canciones largas ni giros inesperados: hay estribillos que se corean a la primera y riffs que parecen diseñados para levantar puños. El Hellfest responde como debe: saltos, sonrisas, sudor y cero postureo.


“Gutsy” y “Live It Up” mantienen la intensidad sin bajar el pie del acelerador. No hay bajones, no hay pausas. Es una embestida constante, como un bolo de bar llevado a escala festival sin perder su espíritu salvaje.

Y el cierre con “Runnin’ Wild” es exactamente lo que promete el título. Caos controlado, última descarga de adrenalina y la sensación de haber asistido a algo tan simple como efectivo: rock duro tocado con convicción.

Conclusión:

Airbourne no reinventó nada en el Hellfest 2025.

Y eso es precisamente lo que lo hizo funcionar.

En medio de bandas épicas, técnicas o extremas, Airbourne recordó que el metal y el hard rock también nacieron para pasarlo bien, sudar y no pensar demasiado.


Setlist:

Ready to Rock

Too Much, Too Young, Too Fast

Breakin' Outta Hell

Back in the Game

Girls in Black

Gutsy

Live It Up

Runnin' Wild






ELECTRIC CALLBOY:

Si alguien esperaba un concierto típico de metal en el Hellfest, Electric Callboy se encargó de romper todas las expectativas. Desde que suena “Elevator Operator”, queda claro que esto no es un show serio ni solemne: es un festival dentro del festival, una montaña rusa de sintetizadores, riffs afilados y humor absurdo que convoca a toda una nueva generación de metaleros-nintendos y headbangers híbridos.

“MC Thunder II” y “Spaceman” funcionan como pistolas de confeti sónico. La mezcla de electrónica furiosa con breakdowns metalcore deja al público balanceándose entre el pogo y movimientos coreográficos improvisados. El Hellfest, saturado de metal extremo y classic heavy, se convierte por momentos en una rave disfrazada de pit.

El primer gran estallido llega con “Hypa Hypa”. Gritos, saltos sincronizados y manos al aire; la banda juega con su propia viralidad, y el público se entrega como si fueran participantes de un videoclip interactivo. Cada riff y drop electrónico está acompañado de pantallas y luces que parecen sacadas de un arcade futurista.

Temas como “Revery” y “Everytime We Touch” muestran el lado más melódico y bailable, mientras que “Pump It” y “Hurrikan” vuelven a pisar el acelerador. Aquí no hay sutileza: todo es exagerado, intencionalmente over the top, y funciona porque la banda sabe cómo mantener la energía sin que decaiga ni un segundo.


“Mindreader” y el primer MC Thunder preparan el terreno para un cierre explosivo con “RATATATA”, “Tekkno Train” y “We Got the Moves”. La mezcla de metalcore, electrónica y humor absurdo convierte el escenario en un simulacro de parque de atracciones sónico: luces que giran, gente saltando, gritos, puños y pasos coreografiados improvisados por miles de fans.


Conclusión:

Electric Callboy no vino al Hellfest 2025 a complacer a los puristas del metal.

Vino a recordar que el metal también puede ser fiesta, meme y rave sin perder su brutalidad sonora.

Es ruidoso, es exagerado, es absurdo… y, sorprendentemente, funciona.

Clisson nunca había visto tanto headbanging y coreografía sincronizada al mismo tiempo.

Setlist:

Elevator Operator

MC Thunder II

Spaceman

Still Waiting

Hypa Hypa

Revery

Everytime We Touch

Pump It

Hurrikan

Mindreader

MC Thunder

RATATATA

Tekkno Train

We Got the Moves







JINJER:

Metal moderno con garra, técnica insana y una fuerza que no perdona.

El Hellfest siempre tiene su cuota de golpes de realidad, y el de Jinjer en 2025 fue uno de ellos. Desde el primer acorde de “On the Top”, queda claro que esta banda ucraniana no juega. Tatiana Shmayluk domina el escenario con una autoridad que corta la respiración: growls que podrían romper paredes, registros limpios que parecen levitar sobre riffs imposibles y un control absoluto del público desde el primer segundo.

“Duél” y “Green Serpent” suben la intensidad hasta el techo. La sección rítmica es una máquina de precisión quirúrgica: el bajo de Eugene y la batería de Vladislav parecen sincronizados con el pulso del festival mismo, mientras los riffs de guitarra se retuercen como serpientes eléctricas sobre el escenario. Aquí el pogo se mezcla con cabeceo técnico; nadie se salva de la intensidad.

“Fast Draw” y “Vortex” muestran la capacidad de Jinjer para combinar groove y brutalidad sin perder melodía. Cada cambio de compás es un martillazo; cada breakdown, un golpe directo al estómago. Tatiana no solo canta: ataca, seduce y devasta al mismo tiempo.


El público estalla con “Teacher, Teacher!”, que se convierte en un momento de liberación colectiva. Pero no todo es fuerza bruta: “I Speak Astronomy” y “Perennial” introducen momentos de atmósfera densa y progresiva, donde Jinjer demuestra que el metal moderno también puede ser emocional y contemplativo sin perder impacto.

“Someone’s Daughter” y “Pisces” cierran el set con la perfección que uno espera de una banda que ha dominado la combinación de técnica, furia y carisma. Cada riff, cada golpe de batería, cada nota limpia de Tatiana está calculada para hacer que tu corazón lata al mismo ritmo que ellos.

Conclusión:

Jinjer no vino al Hellfest 2025 a entretener.

Vino a recordar que el metal moderno es feroz, técnico y emocionalmente devastador.

Entre headbanging, saltos y gritos, Clisson tuvo un momento de catarsis total: el tipo de concierto que deja marcas en el cuerpo y en la memoria.

Jinjer no toca: desafía, arrasa y conquista.

Setlist:

On the Top

Duél

Green Serpent

Fast Draw

Vortex

Teacher, Teacher!

Judgement (& Punishment)

Hedonist

I Speak Astronomy

Perennial

Someone's Daughter

Pisces