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Cronica Hellfest 2025 SABADO 21 Junio

DREAM THEATER:

Virtuosismo sin concesiones en territorio hostil (y conquistado).

Hay bandas que llegan al Hellfest como depredadores naturales, y otras que lo hacen como intrusos teóricos… hasta que empiezan a tocar. Dream Theater pertenece a esa segunda categoría. Prog metal en un festival dominado por el riff primario, el blast beat y la catarsis directa. Sobre el papel, riesgo. En la práctica: una clase magistral que obliga a escuchar.

Abren con “Night Terror”, tema reciente, oscuro y musculoso, que funciona como carta de presentación perfecta para este contexto. No hay florituras innecesarias: hay peso, tensión rítmica y una banda sonando quirúrgicamente afilada. Desde el primer compás queda claro que Dream Theater no ha venido a suavizar su propuesta para encajar: ha venido a imponer su lenguaje.


El salto a Metropolis Pt. 2 con “Strange Déjà Vu” y “Fatal Tragedy” es un regalo para los fieles, pero también una prueba de fuego ante un público menos paciente. Y sorprendentemente, funciona. El Hellfest escucha. No hay pogo masivo, pero sí atención absoluta. John Petrucci se mueve entre riffs pesados y solos milimétricos con una naturalidad insultante, mientras Jordan Rudess teje capas que elevan el conjunto sin perder agresividad.

“Panic Attack” es el punto de conexión total. Técnica extrema con pulso casi thrash, batería inhumana y un estribillo que entra incluso en oídos no prog. Aquí el público reacciona con fuerza: cabezas moviéndose, puños en alto, respeto ganado.


“The Enemy Inside” y “Midnight Messiah” refuerzan la cara más contemporánea y directa de la banda. Menos viaje cósmico, más golpe seco. El sonido es potente, especialmente el bajo y la batería, que empujan cada cambio de compás con una precisión que roza lo antinatural.

Con “Peruvian Skies” llega el momento atmosférico, casi introspectivo, que demuestra que Dream Theater también sabe crear tensión sin velocidad. La transición hacia “As I Am” es perfecta: de la contención al riff puro. Uno de los momentos más pesados del set, con Petrucci soltando fuego y el público respondiendo como ante un headliner de metal clásico.

El cierre con “Pull Me Under” es inevitable y necesario. Puede que esté gastada para algunos, pero en este contexto funciona como síntesis: técnica, melodía y peso. Clisson canta, quizás no con devoción prog, pero sí con reconocimiento.


Conclusión:

Dream Theater no dio el concierto más visceral del Hellfest 2025.

Dio, probablemente, el más exigente.

En un festival donde manda el impacto inmediato, demostraron que la complejidad también puede ser pesada, y que el virtuosismo, cuando está al servicio del metal, no es elitismo: es otra forma de violencia sonora.

Setlist:

Night Terror

Act I: Scene Two: II. Strange Déjà Vu

Act I: Scene Three: II. Fatal Tragedy

Panic Attack

The Enemy Inside

Midnight Messiah

Peruvian Skies

As I Am

Pull Me Under




JUDAS PRIEST:

Acero eterno, cuero en llamas y el manual definitivo del heavy metal.

Hay bandas que encabezan el Hellfest por trayectoria.

Judas Priest lo hace por autoridad. No vienen como reliquia, ni como homenaje a sí mismos: vienen como los arquitectos del heavy metal, dispuestos a recordar —otra vez, por si alguien lo olvidó— quién escribió las reglas.


Desde el primer disparo de “All Guns Blazing”, el festival se transforma en una zona de guerra. Es un inicio sin piedad, rápido, afilado, con guitarras gemelas cortando el aire y Rob Halford entrando como un general veterano que aún sabe cómo liderar la carga. No hay calentamiento: Priest entra a matar.

“Hell Patrol” mantiene el pulso alto, demostrando que el material más agresivo de su discografía sigue siendo una apisonadora en directo. Y cuando llegan “You’ve Got Another Thing Comin’” y “Breaking the Law”, el Hellfest entero se rinde. Himnos universales, coreados por metaleros de todas las generaciones, sin ironía ni cansancio.


El set se vuelve más oscuro con “A Touch of Evil” y “Night Crawler”. Aquí Priest saca colmillo, atmósfera y peso. Halford juega con las sombras, la banda aprieta el groove y el público responde con silencio atento y explosiones puntuales de euforia. Metal clásico, sí, pero con mala intención intacta.

“Battle Hymn” y “One Shot at Glory” refuerzan el lado épico. No es épica grandilocuente: es épica de acero, de riffs que suenan a martillo y estribillos que levantan puños. “Gates of Hell” introduce la etapa más reciente, y lo hace con dignidad: suena actual, pesada y perfectamente integrada en el set.

El tramo central es puro manual de supervivencia metalera:

“Between the Hammer and the Anvil” cae como una losa, con ese riff mecánico que parece diseñado para una fábrica infernal.

“The Serpent and the King” y “Giants in the Sky” demuestran que Judas Priest no vive solo del pasado. Siguen componiendo canciones con músculo, melodía y ese ADN inconfundible que nadie ha logrado copiar del todo.


Y entonces llega “Painkiller”. El momento. La prueba final. Cuando el doble bombo arranca y Halford sube a registros inhumanos, el Hellfest explota. No importa cuántos años tenga la canción o la banda: esto sigue siendo una prueba de resistencia. Y la superan sin pestañear.

El encore es puro ritual.

“Hell Bent for Leather”, con la estética clásica, el ritmo de motocicleta y el espíritu rebelde intacto.


Y “Living After Midnight” cerrando como debe cerrarse: celebración, sudor, sonrisas y la certeza de haber presenciado algo fundacional.


Conclusión:

Judas Priest no dio un concierto nostálgico en el Hellfest 2025.

Dio una lección de permanencia.

El heavy metal no envejece cuando se toca con convicción, con fuego y con respeto por su propia historia.

Y esta noche, en Clisson, el acero seguía ardiendo.

Setlist:

All Guns Blazing

Hell Patrol

You've Got Another Thing Comin'

Breaking the Law

A Touch of Evil

Night Crawler

Battle Hymn

One Shot at Glory

Gates of Hell

Between the Hammer and the Anvil

The Serpent and the King

Giants in the Sky

Painkiller

Encore:

Hell Bent for Leather

Living After Midnight





ROSS THE BOSS:

El trueno original del heavy épico, sin filtros ni concesiones.

En un festival mastodóntico como el Hellfest, lleno de pantallas gigantes y producciones descomunales, hay conciertos que funcionan como acto de fe. Ross the Boss no necesita fuegos ni artificios: necesita riffs, actitud y memoria histórica. Y con eso basta para levantar un templo de acero en mitad de Clisson.


Desde el primer acorde de “Blood of the Kings”, queda claro que aquí no hay revisionismo ni reinterpretaciones modernas. Esto es Manowar en estado primigenio, tocado por una de las manos que ayudó a forjarlo. El sonido es crudo, directo, casi old-school hasta el hueso, y el público —chalecos de cuero, puños en alto, miradas cómplices— lo recibe como se recibe a un viejo guerrero.

“Sign of the Hammer” y “Kill With Power” caen como martillazos. No hay ironía, no hay distancia: hay convicción absoluta. Ross Friedman toca estos riffs como si nunca hubieran dejado de ser actuales, y la banda responde con músculo y respeto, sin intentar modernizar lo que no lo necesita.


Con “Fighting the World” y “Black Wind, Fire and Steel”, el concierto entra en territorio puramente épico. Aquí el Hellfest se transforma en un campo de batalla imaginario, donde miles de metaleros corean letras que hablan de honor, fuerza y hermandad. Puede sonar anacrónico para algunos; para otros, es la esencia misma del heavy metal.

“Kings of Metal” es recibida como lo que es: un himno inmortal. No importa que no esté Manowar al completo en el escenario; el espíritu está ahí, vivo, rugiendo en cada estribillo. “Battle Hymn” refuerza esa sensación de ritual colectivo, de canción que no se escucha: se jura.

El cierre con “Hail and Kill” es puro exceso metálico. Rápida, agresiva, directa al cuello. El público responde con una última descarga de energía, conscientes de estar presenciando algo más que un concierto: una reivindicación.


Conclusión:

Ross the Boss no vino al Hellfest 2025 a competir con nadie.

Vino a recordar de dónde viene el heavy metal épico, antes de la caricatura, antes del marketing, cuando todo se basaba en riffs y actitud.

Puede que no haya sido el concierto más técnico, ni el más moderno, ni el más espectacular.

Pero fue uno de los más auténticos.

Y e un festival como este, eso vale oro… o mejor dicho: acero.

Setlist:

Blood of the Kings

Sign of the Hammer

Kill With Power

Fighting the World

Black Wind, Fire and Steel

Kings of Metal

Battle Hymn

Hail and Kill




SAVATAGE:

Teatro, tragedia y heavy metal con alma.

Hay regresos que se celebran y otros que se sienten. El de Savatage en el Hellfest 2025 pertenece claramente a la segunda categoría. No fue solo un concierto: fue una evocación, un recordatorio de que el heavy metal también puede ser dramático, elegante y profundamente emocional sin perder un ápice de potencia.


Desde los primeros compases de “The Ocean”, el ambiente cambia. El sonido es envolvente, casi cinematográfico, y el público —muchos con lágrimas contenidas, otros simplemente en silencio reverencial— entiende que esto no va a ser un show de impacto inmediato. Esto va de atmósfera y narrativa.

“Welcome” y “Jesus Saves” introducen el lado más combativo de Savatage. Riffs afilados, coros poderosos y esa mezcla única de heavy metal clásico con teatralidad oscura. No hay exageración visual: la música lo ocupa todo.


“Strange Wings” es uno de los primeros momentos realmente especiales de la noche. El Hellfest se convierte en un coro masivo, pero sin desmadre: con respeto. Aquí se canta con el pecho, no con el cuello.

Con “Handful of Rain” y “Chance”, el concierto entra en una fase más introspectiva. Son canciones que no buscan el golpe directo, sino conectar emocionalmente, y funcionan. El público escucha, asimila, acompaña.

“Gutter Ballet” es, sencillamente, majestuosa. Una de esas canciones que definen a una banda y que en directo adquiere una dimensión casi litúrgica. El silencio entre frases dice tanto como los aplausos.

“Edge of Thorns” devuelve parte de la energía más rockera y directa, sin romper el tono solemne del concierto. “Believe” es el punto más delicado de la noche. Aquí la emoción es tangible, especialmente para quienes conocen la historia detrás de la banda. No hay palabras de más: la canción habla sola.


El tramo final aprieta con “Power of the Night”, recordando que Savatage también sabe ser duro y veloz cuando quiere. Y el cierre con “Hall of the Mountain King” es apoteósico: épico, teatral, perfecto. El Hellfest canta, salta y celebra, consciente de estar despidiendo algo irrepetible.

Conclusión:

Savatage no dio un concierto pensado para conquistar a nuevos públicos a base de impacto.

Dio un concierto para reafirmar su legado.

En un festival dominado por la brutalidad y el volumen, Savatage recordó que el heavy metal también puede ser arte dramático, emoción pura y memoria viva.

Y durante una hora, Clisson no fue un festival:

fue un escenario de ópera metálica.

Setlist:

The Ocean

Welcome

Jesus Saves

Strange Wings

Handful of Rain

Chance

Gutter Ballet

Edge of Thorns

Believe

Power of the Night

Hall of the Mountain King









Cronica Hellfest 2025 VIERNES 20 Junio

3 INCHES OF BLOOD:

Espadas, escudos y heavy metal con sabor a fantasía brutal.

El Hellfest 2025 tuvo un momento en que la fantasía y el metal se abrazaron como pocas veces: 3 Inches of Blood subió al escenario y, desde el primer acorde de “Upon the Boiling Sea I: Fear on the Bridge”, Clisson dejó de ser un festival para convertirse en un campo de batalla épico. No es exageración: los riffs cortan como acero, los coros suenan a himnos guerreros y el público responde con puños al aire, gritos de guerra y saltos coordinados.


“Battles and Brotherhood” y “God of the Cold White Silence” muestran la fuerza de la banda en su máxima expresión. Cada guitarra parece un espadazo; la batería y el bajo martillean como tambores de guerra, mientras los dos vocalistas intercambian growls y gritos épicos que elevan la narrativa de cada canción. Esto no es metal moderno: esto es heavy metal medievalizado, directo y sin concesiones.

El punto álgido llega con “Destroy the Orcs” y “Call of the Hammer”, que literalmente convierten el pit en un ejército rugiendo. Los asistentes no solo escuchan, participan: los coros se corean como si fueran parte de la banda. Cada tema es una historia de fantasía en vivo, y el público se siente protagonista de la batalla.

“Trial of Champions” y “Night Marauders” mantienen la intensidad, mientras “Forest King” añade un toque más melódico sin perder el filo. Es el tipo de concierto donde el virtuosismo se mezcla con la teatralidad sin que nunca parezca forzado: todo es épico, todo es metal.

El encore, con “Deadly Sinners” y “The Goatriders Horde”, cierra el show con un broche de oro: riffs veloces, coros imposibles de ignorar y una sensación de haber participado en un ritual guerrero de metal puro. Cuando cae el último acorde, quedan los ecos de espadas imaginarias, gritos de victoria y sudor por todas partes.


Conclusión:

3 Inches of Blood no vino al Hellfest 2025 a tocar canciones: vino a construir un universo de guerra y gloria sobre el escenario.

En un festival dominado por riffs pesados y brutalidad, demostraron que el metal épico y guerrero todavía tiene un lugar privilegiado.

Clisson se marchó con la sensación de haber sido saqueado por la fantasía y conquistado por el acero.

Setlist:

Upon the Boiling Sea I: Fear on the Bridge

Battles and Brotherhood

God of the Cold White Silence

Destroy the Orcs

Call of the Hammer

Trial of Champions

Night Marauders

Forest King

Encore:

Deadly Sinners

The Goatriders Horde




NERVOSA:

Furia femenina, velocidad extrema y thrash que no perdona.

En el Hellfest 2025 hubo un momento en que Clisson dejó de ser un festival para convertirse en un torbellino de pura agresión, y ese momento se llama Nervosa. Desde que “Seed of Death” estalló en los altavoces, quedó claro que la banda brasileña no estaba allí para negociar: cada golpe de batería, cada riff y cada grito estaba diseñado para derribar muros imaginarios.


“Death!” y “Kill the Silence” suben la temperatura al instante. La sección rítmica es un martillo neumático, mientras Prika Amaral y Mia Wallace se encargan de que los riffs corten como cuchillas y que los coros exploten como detonaciones. El pit no tarda en formar un remolino constante de energía y violencia controlada: nadie está quieto, nadie respira tranquilo.

“Perpetual Chaos” y “Venomous” son la prueba definitiva de que Nervosa no solo toca rápido: toca con precisión quirúrgica. Cada cambio de compás, cada acelerón de batería y cada línea de bajo están sincronizados para aplastar, y el público lo percibe. Es thrash puro, sin adornos, sin concesiones.


Con “Masked Betrayer” y “Under Ruins”, el set gana matices. Hay momentos de tensión, de construcción antes de la explosión, y la banda maneja esos altibajos con la confianza de quien sabe que cada nota puede incendiar el escenario. Cuando suena “Jailbreak”, el Hellfest entero corea el clásico con reverencia, pero sin perder la violencia que caracteriza al resto del show.


“Guided by Evil” y “Endless Ambition” cierran el concierto como debe cerrarse: a toda velocidad, con rabia y con el público completamente exhausto. Nervosa no deja espacio para la complacencia: sales del pit con el corazón martillando y los brazos temblando, preguntándote cómo alguien puede tocar tan rápido y tan pesado y, al mismo tiempo, sonar completamente en control.

Conclusión:

Nervosa no vino al Hellfest 2025 a hacer amigos.

Vino a recordar que el thrash extremo todavía tiene reinas que gobiernan con puño de hierro.

Fuerza, técnica y furia concentrada en menos de una hora: Clisson se rindió ante Nervosa, y lo hizo gritando.

Setlist:

Seed of Death

Death!

Kill the Silence

Perpetual Chaos

Venomous

Masked Betrayer

Under Ruins

Jailbreak

Guided by Evil

Endless Ambition




SACRED REICH:

Thrash clásico con mensaje, rabia intacta y puño en alto.

Si el Hellfest 2025 tenía que demostrar que el thrash old-school sigue vivo y contundente, Sacred Reich se encargó de dejarlo grabado a fuego. Desde que el riff de “The American Way” cortó el aire, quedó claro que Phil Rind y compañía no venían a hacer turismo: venían a recordar que el thrash no solo es velocidad, sino actitud y contenido.


“Divide & Conquer” y “Death Squad” hicieron saltar el pit como si fuera un solo organismo. La sección rítmica es apisonadora, los riffs de Wiley arrean golpes como martillos, y Rind no solo canta, sino que escupe cada palabra con convicción y rabia, consciente de que cada tema tiene un mensaje detrás de la velocidad.

Con “Love…Hate” y “Salvation”, el concierto gana matices: no es solo thrash, es thrash con propósito. El público no solo hace circle pits y stage dives, también corea letras que cuestionan y provocan. “One Nation” y “Who’s to Blame” son himnos que encajan perfecto en el contexto actual, y la banda lo sabe: el tiempo no ha pasado por su relevancia social.

“Independent” y “Manifest Reality” muestran al thrash más puro, sin adornos, directo y demoledor. Cada compás es una descarga de adrenalina y energía concentrada, y la química entre banda y público es total: Clisson no solo aplaude, golpea el aire al ritmo de los riffs.

Y entonces llega el momento clásico: “Ignorance”, seguido del homenaje inevitable a Black Sabbath con “War Pigs”. La versión no es un simple cover: es una reinterpretación cargada de rabia thrash, rápida, pesada y con un filo que hace que la audiencia lo viva como propio.

El cierre con “Surf Nicaragua” es una bomba final, explosiva y acelerada, que deja al público exhausto pero completamente eufórico. No hay nostalgia vacía: hay thrash que sigue funcionando, con relevancia, fuerza y corazón.


Conclusión:

Sacred Reich en el Hellfest 2025 no vino a mirar atrás: vino a demostrar que el thrash político y contundente sigue vivo, y que la banda que lo creó sigue teniendo energía, convicción y hambre de guerra.

Puños en alto, sudor y riffs que golpean directo al pecho: Clisson se rindió ante Sacred Reich, y lo hizo gritando, saltando y con la rabia intacta.

Setlist:

The American Way

Divide & Conquer

Death Squad

Love...Hate

Salvation

One Nation

Who's to Blame

Independent

Manifest Reality

Ignorance

War Pigs

Black Sabbath cover)

Surf Nicaragua




TANKARD:

Thrash, cerveza y risas aseguradas.

Si el Hellfest 2025 necesitaba un respiro entre la brutalidad y la solemnidad del metal extremo, Tankard lo ofreció con una sola consigna: más rápido, más fuerte y más borracho. Desde el primer riff de “One Foot in the Grave”, quedó claro que el escenario no era un lugar para la sutileza: era un pub alemán trasladado a Clisson, con riffs como jarras de cerveza volando directo al pit.

“The Morning After” y “Ex-Fluencer” son pura energía thrash, irreverente y directa, con Andreas “Gerre” Geremia al frente comandando al público como un maestro cervecero loco. Cada canción es una fiesta: riffs rápidos, batería que no da tregua y letras que invitan a reír, saltar y cantar con un vaso imaginario en la mano.


El momento clave llega con “Need Money for Beer”, himno absoluto de la filosofía Tankard: no importa la técnica, la velocidad ni el virtuosismo; importa pasarlo bien y beber cerveza mientras el metal ruge. El público responde de inmediato: circle pits improvisados, puños al aire y coros que retumban más que cualquier doble bombo.


“Rules for Fools”, “Die With a Beer in Your Hand” y “Chemical Invasion” mantienen la intensidad: aquí el thrash es puro, divertido, irreverente y devastador a la vez. Tankard no busca épica ni drama: busca diversión, y lo hace con riffs que podrían derribar paredes y breakdowns que parecen jarras estrellándose contra el suelo.

“Zombie Attack”, “Beerbarians” y “A Girl Called Cerveza” son pura celebración, con el público completamente entregado. Gerre lanza bromas, invita a cantar y, por un momento, Clisson se convierte en la taberna más ruidosa de Europa. El cierre con (Empty) Tankard es la guinda: breve, violento y perfectamente irónico, dejando claro que Tankard siempre termina con una última ronda.


Conclusión:

Tankard en el Hellfest 2025 no vino a dar un concierto serio: vino a recordar que el thrash también puede ser diversión desmedida y cerveza derramada en el pit.

Entre riffs veloces, risas y headbanging etílico, Clisson aprendió una lección fundamental: con Tankard, el metal siempre sabe mejor con un vaso en la mano y sin tomárselo demasiado en serio.

Setlist:

One Foot in the Grave

The Morning After

Ex-Fluencer

Need Money for Beer

Rules for Fools

Die With a Beer in Your Hand

Chemical Invasion

Zombie Attack

Beerbarians

A Girl Called Cerveza

(Empty) Tankard